Pocas sorpresas nos vamos a encontrar porque casi todo está cantado ya: subida del IVA, despidos en el sector público, bajada de sueldos a los funcionarios, aumentos de tasas, peajes, copagos… Justo lo contrario a lo que el PP prometió que iba a hacer durante la campaña electoral. El presidente que prometió dar la cara va presumiendo que sus medidas “no han sorprendido a nadie”. En el mejor de los casos, la frase es una tomadura de pelo. En el peor, es de un cinismo brutal.
Para él, son“hitos en la modernización del país”: unos tijeretazos que llegarán en julio, con estivalidad y alevosía, presumiblemente en el último Consejo de Ministros del mes, en el último viernes antes de agosto, en el arranque de los Juegos Olímpicos y con medio país saliendo de vacaciones. Sin un pleno parlamentario. Sin debate del estado de la nación. Tal vez en nota de prensa, o en una rueda de prensa de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en la que, como de costumbre, no comparecerá el propio Rajoy.
Detrás de esa fea costumbre del Gobierno de esquivar el Congreso para todo lo que no sea darle al botoncito y aplaudir al líder carismático se esconde un profundo déficit democrático. Hay más síntomas de esta enfermedad. Cada vez que Mariano Rajoy evita una rueda de prensa, no es a los periodistas a quienes niega las respuestas: es a los ciudadanos. Cada vez que el PP bloquea una comisión de investigación o veta un debate en el Parlamento, no es a los diputados a los que desprecia: es a la soberanía popular. Cada vez que el presidente o algún miembro del Gobierno salen corriendo del Senado o del Congreso, escoltados por un mar de guardaespaldas, no es de las cámaras de televisión de quienes huyen: es de su propia responsabilidad, de sus funciones. La democracia no consiste en votar y callar. No es elegir a un dictador cada cuatro años. Entre otras cosas, también pasa por explicar las decisiones a los ciudadanos, que no son súbditos sino los verdaderos soberanos.
Para al final de mi pequeña aportación a este periódico, les dejo esta gran reflexión de nuestro presidente:
“Somos ante todo y sobre todos seres humanos. Cada uno pensamos de una forma o de otra. Todos tenemos nuestros problemas. Unos tienen unos. Otros, otros. Pero bueno, como seres humanos, pues los sentimientos, las alegrías… ehh… Todo lo que sale del alma y del corazón, pues es muy bonito y muy hermoso”.
Mariano Rajoy, 1 de julio de 2012.
Fracisco Redondo









