Las personas tenemos unos principios y unos ideales que defendemos con todas nuestras fuerzas porque creemos en ellos. Que los nuestros no coinciden en todo con los del Partido Político al que votamos es de lógica, pues hay cuestiones que son inherentes a nosotros exclusivamente y se alejan del programa que nos presentan el partido al que damos nuestra confianza. Pretender que un partido político coincida en todo con nuestro pensamiento es como pretender que todas las personas seamos iguales. Imposible.
(...) Todos los partidos políticos de la Izquierda son iguales. Todos están revueltos. No hay ninguno distinto a otro. En todos ellos hay problemas internos y graves, todos quieren ganar por el bien de los interesados y no de los ciudadanos, como lo vienen demostrando a diario. Todos quieren arreglar el mundo y no hay más que ver sus propuestas para echarse a temblar o comprobar sus mentiras.
Partiendo de esta premisa, según mi opinión, y una vez analizados los comportamientos de cada uno de los candidatos de estos partidos, aspirantes a ocupar los cargos políticos más “bollantes”, no puedo ni debo votar a ningún partido de izquierdas (...).
Me resultaría imposible votar al PSOE aunque algunos de sus simpatizantes y afiliados se empeñen en dar una cara distinta a la que sienten interiormente. Les falta la moral que debe tener un partido para representarme. Sus amenazas y críticas diarias a la Iglesia Católica son incomprensibles cuando no tienen, lo que deben tener, para hacer lo propio con otras religiones extremistas (...) Y si, además, en algunas ocasiones parece que dejan de lado a los obreros y, en otras, huyen de exhibir la bandera española, díganme como se puedo votar al PSOE (...).
Y si al PSOE no lo puedo votar, tampoco puedo hacerlo con el resto de los partidos zocatos, extremistas como ellos solos: Compromis, con unas ideas salidas de las catacumbas; Izquierda Unida, aún en las catacumbas hasta que se hundan y con más líos internos que una madeja de hilo en manos de un niño. Repasad los últimos acontecimientos. Por otra parte tenemos a Podemos, que empieza a demostrar que también le gusta mentir, falsificar la norma y almacenar dinerillo para “causas mejores”, y ello, sin haber tocado poder, y con amigos en todas esos lugares cuyos ciudadanos pasan más hambre que un pavo en el Everest, y sin poder limpiarse el trasero con papel higiénico porque desconocen su existencia. Los experimentos hay que hacerlos con gaseosa, y olvidémonos de cubalibres, de maduros y verdones, de monederos y cuentas corrientes, de pútines y pútinas, de pablos, pablitos y pabletes, de grecias y syrizas, de garzones y garzonillos, de venezuelas y coletas, etc. etc..
Así que NO. Entonces -me pregunto-, ¿ voto a Ciudadanos ? ¡NOOOO!, ¿ A UPyD ? NOOOOO, que ni sus afiliados tragan a Rosa Diez, a la que acusan de no hablarse con nadie del Partido.
Por tanto, amigos de Santa Pola, no tiremos el voto a la basura, porque los experimentos se hacen con gaseosa.
CONTINUARÁ....









