Trabajar para los enfermos
es una gran profesión,
siempre que se haga
con el cariño y el amor
del corazón.
De esa profesión tuvo
la suerte el humilde poeta,
cuando su corazón le falló.
Desde las más humildes
señoras de la limpieza,
celadoras y celadores,
las grandes profesionales
enfermeras y enfermeros,
con sus ayudantes futuros
profesionales estudiantes.
Todos ellos dirigidos por el gran
equipo de doctores que al poeta
castellano le tocó.
Gracias mil gracias a las doctoras
y doctores de la UCI, como al equipo del SAMU que con tanta rapidez
y profesionalidad actuó.
Acompañados por el servicio
de urgencias de mi Santa Pola,
desde la Cruz Roja y el cariño
de todos ellos grandes profesionales, dando a mi mujer su cariño y su amor.
Acogiéndome los Doctores del Eco
como los Doctores del Cateterismo.
Sintiéndolo el poeta por no saber
sus nombres para citarles en
este largo poema por el cariño
y el amor que dieron al enfermo corazón.
Y cómo no al Doctor Tomás Bouret,
que instaló en mi humilde pecho
a un gran nuevo amigo llamado DAI, para que cuide de mi enfermo corazón.
Pero unas especiales gracias, gracias,
a mi cardiólogo Doctor García Honrubia, por los buenos consejos que al poeta por su bien, aunque el poeta por sus nervios en ese momento…; al Doctor le pido mil perdones desde mi nuevo gastado corazón.
Mil gracias.
Que suerte tiene Señor Director
tener este gran equipo de cardiología todos ellos dirigidos por usted
y esa Gran Dirección.
Mucha suerte tienen los ilicitanos
de estos altos profesionales,
como sus bonitas palmeras
que esta ciudad casi Bíblica,
por su belleza llamada Elche
con ese Gran Hospital Universitario
como una gran empresa llena de cariño y de amor.
Desde lo más profundo de este pecho con su nuevo amigo llamado DAI, a todos les doy las gracias por el regalo que regalaré a mi mujer el día de su cumpleaños a sus setenta y siete años, el treinta y uno de marzo de dos mil once.
Gracias a todos por su gran colaboración siendo el mejor regalo lleno de amor.
Ángel Asensio
Poeta Castellano









