1.- No creas que “para ser feliz, es necesario que todo el mundo nos aprecie, nos apruebe y nos trate con simpatía”. Es imposible caer bien a todo el mundo… Intenta hacer las cosas bien y no te preocupes de si no contentas a todos.
2.- Para considerarte valioso, no te sientas en la obligación de tener que demostrar que entiendes de todo y que eres competente en todo. Acepta tus limitaciones y recalca lo que sabes hacer bien.
3.- Rechaza el pensamiento de que “algunas personas son malas y merecen un escarmiento” (sobre todo si te incluyes a ti mismo en esa categoría de personas). Desarrolla, sin embargo, la capacidad de aceptar los propios errores y ajenos.
4.- Líbrate de la opinión de que “es horrible que las cosas no salgan como a uno le gustaría”. Si no salen una vez, ya saldrán la siguiente. Lo que importa es que tú mantengas la esperanza.
5.- No creas que muchas desgracias se originan porque así está escrito. No creas tampoco que tenemos poca capacidad para controlar los acontecimientos. Nada está escrito y podemos lograr más de lo que creemos.
6.- No estés siempre preocupado y esperando lo peor por si algo puede salir mal o resultar peligroso. No vas a arreglar nada y te empeora mucho a ti mismo.
7.- No pienses que es mejor evitar las responsabilidades que enfrentarse a ellas. Al contrario, cuanto antes te enfrentes a ellas, todo irá mejor.
8.- No creas que necesitamos apoyarnos en alguien más fuerte en quien poder confiar. Nos apoyamos mutuamente. Tampoco pienses que los demás saben más que tú. Ellos también pueden equivocarse.
9.- No llegues a pensar que lo ocurrido en el pasado nos ha afectado de tal manera que no se puede borrar, y que por eso determina nuestra conducta pasada y futura. Lo pasado, pasado está y se puede integrar.
10.- No creas que existe una solución precisa y concreta para cada situación y que, si no la encuentras sobreviene la catástrofe… Puede haber varias soluciones, a veces contrapuestas. Y si no se hallan a la primera, ya saldrán a la según da o a la tercera.
. . . . . Y serás un poco más feliz. ¡Anímate! y . . . practícalo.









