Esta carta está dedicada a todos los trabajadores del centro de salud de Santa Pola para agradecerles el trato que le han dado a Pepita Soler Cerdá durante la larga enfermedad que ha padecido. Pepita dejó de sufrir el pasado martes, 19 de enero, en su casa de Santa Pola y durante todo el tiempo que estuvo en cama, sus tres hijas y cuidadoras, Margarita, Marité y Mariló, sólo han tenido agradecimientos para los profesionales sanitarios, quienes acudían a atenderla ante cualquier aviso. Pepita sufría alzhéimer desde hace tres años y en los últimos ochos meses la enfermedad ya había degenerado y estaba 24 horas en la cama. No tuvimos en ningún momento queja de los trabajadores. Estuvieron también en sus últimos días viniendo a cuidarle las úlceras diariamente. Nuestra madre falleció como ella quiso, en su casa. Ella contó con todo nuestro apoyo. Por eso, queremos que esta carta sirva también para recordar a todas aquellas personas que no tienen familiares que les cuiden y que están esperando las ayudas de la Ley de Dependencia. Unas ayudas que tardan demasiado tiempo en llegar. En nuestro caso todavía las estamos esperando. A los políticos les pedimos desde aquí que tengan más en cuenta a nuestros mayores y a todas aquellas personas que sufren una discapacidad y que necesitan atenciones.
Margarita, Marité y Mariló









