El pasado 21 de Agosto, en el auditórium del Palmeral, tuvimos el gusto de conocer a la recién nombrada, justa o injustamente, reina de las fiestas.
Justa; para sus amigos, los cuales decidieron pasar la tarde del 19, poniéndose una y otra vez en la cola para recoger el mayor número de entradas. Injustamente; para la gente como nosotros que jugamos limpio y recogimos dos entradas.
Al igual que ellos, también teníamos a nuestra favorita pero, por razones éticas y morales y sobre todo por respeto a las demás concursantes, nos conformamos con las que nos pertenecían.
No contentos con tener muchas más de dos invitaciones por persona, el día de la elección, se dedicaron a ir tachando con un bolígrafo las invitaciones de las personas que no tenían claro a quién votar.
Por eso, ahora podemos entender la seguridad que tuvieron al llevar una gran pancarta “Rosa reina ‘10”, porque ha sido ganadora gracias a sus trampas.
Por último, destacar el poco compañerismo de la actual reina, porque nos consta que en todo momento sabía ésto y no ha sido capaz de decir un no rotundo a sus amigos.
Y ahora, nada más podemos hacer. Solamente admitir que una vez más las trampas han ganado y esperar que en los próximos años la organización sea mejor, y las futuras reinas sean elegidas justamente.
Rita Azahara Fernández Sempere
María Martínez Sempere









