Ayer mismo leí en esta misma sección una gran verdad que sucede muy frecuentemente en este bonito país: la morosidad.
Hay quien es moroso porque no puede pagar. A éstos lo único que se puede hacer es desearles mejor suerte y un trabajo, pues me consta que algunos se quitan la comida de la boca antes de ser morosos.
Por desgracia, también existe el moroso profesional. Este se dedica a vivir gratuitamente en vivienda ajena debido a la indefensión del propietario que no puede desahuciar al inquilino moroso sin mediar orden judicial, lo cual permite al sinvergüenza vivir “por la cara” durante un plazo aproximado de unos dos años (por muchas garantías que se supone preveen las nuevas leyes, éstas no se pueden aplicar por falta de recursos del sistema judicial).
Estos profesionales de la deuda también tienen campo abonado en el terreno comercial, pues mantienen deudas con proveedores (entre 300€ y 3.000€) y se aprovechan de que, en demasiadas ocasiones, los proveedores no toman las debidas precauciones o no reclaman judicialmente por ser conocedores de que, además de no recuperar la deuda, tendrán que abonar honorarios de abogados y procuradores.
Personalmente me he encontrado en demasiadas ocasiones con estos morosos profesionales y, tras comprobar la nula efectividad de las instituciones, fundé una empresa con otro socio. Hemos abierto una web en la cual se permite consultar la morosidad de una persona o empresa de forma gratuita para PYMES y personas físicas. También permitimos (y en esto somos la única en el mundo) que todos puedan denunciar a sus morosos, impidiendo así que éstos tengan oportunidad de acceder al crédito bancario, incluso impidiéndoles hacer negocios si los proveedores consultan su historial de morosidad.
Les invito a todos a comprobar los antecedentes de una persona o empresa antes de relacionarse con quien les hará pasar un calvario, así como les brindo la oportunidad de denunciar rápida y gratuitamente a sus morosos para que sus futuros caseros, proveedores y bancos les nieguen todo “crédito”.
Es la única forma de cobrar: cerrarles las puertas a estos sinvergüenzas.
Francisco Pérez









