El pasado día 13 nos dejaste María...
Quiso el destino que partieras justo en los días de más trabajo para nosotros, por ese motivo no pudimos estar para despedirnos de ti. Aunque el hecho de no estar presente no mermó lo más mínimo nuestro dolor y pena, sentimos muchísimo no poder estar ahí.
Compartimos momentos de trabajo, comidas, risas, y muchas tardes de Chin-chòn. Pero la vida nos va cambiando, y con tu salud mermada, y nosotros con nuestro trabajo, nos fuimos dejando de ver. Al enterarnos de tu partida, recordamos que pudimos verte por última vez el día de nuestro aniversario que coincidimos contigo en la Glorieta. ¡Qué alegría nos dio! pues hacía mucho tiempo que no te veíamos. ¿Quién nos iba a decir que sería la última? Con estas sencillas letras queríamos despedirnos de ti, y enviar nuestras más sinceras condolencias a tu marido, hijos, familiares, amigos, y todos los que en algún momento de nuestra vida compartimos algo contigo.
“Cuando la vida te separa de un ser querido, el recuerdo de su sonrisa es la mejor manera de seguir adelante”.









