El pasado domingo 24 se celebró la misa en honor a los festeros que ya no están con nosotros y he sentido la necesidad de recordar a nuestra compañera y querida amiga Toñi, la del horno, que nos dejó este año, como antes se fue la recordada Pepi Jesús y tantos otros amigos y conocidos de las distintas comparsas, que un día compartieron estos días de fiestas con nosotros.
Cada uno que se va, deja un hueco irremplazable y algunos como ella, nos legan con su ejemplo y su manera de ser, cómo se encara la existencia, siempre con optimismo y cogiendo lo mejor de la vida.
La vida reparte unas cartas, pero lo importante no es que estas sean buenas, sino las que te toquen jugarlas bien y sacarle todo el partido.
Toñi fué de esas, no era fácil quedarse viuda tan joven y criar a sus tres niños, cuidar de sus padres con una gran delicadeza y enfrentar con un ánimo admirable los largos años de enfermedad.
Sin embargo, siempre demostraba optimismo y a los de su alrededor nos dio la gran lección de cómo se juegan las cartas que el destino te envía.
Disfrutamos con ella en nuestras reuniones, las pasadas Fiestas atisbando el futuro, vivió con plenitud todas y cada una de las actividades, salimos en los pasacalles de las mañanas, cantó con su querida Coral y me consta, que se despidió de nuestra Virgen de Loreto.
Ha sido un ejemplo de vida y siempre quedará en nuestro recuerdo.









