Apreciados amigos del Periódico de Santa Pola: de todos es sabido que el pasado día 30 celebramos el nacimiento del poeta Miguel Hernández, una fecha merecida para ofrecer nuestro recuerdo especial a este obrero de la palabra y de las letras, merecedor de todo homenaje sencillo, y el reconocimiento de todos sus paisanos y compatriotas. El nacimiento de un poeta es como el de un río, que fluye en el corazón de las personas agradecidas hoy presentes y en un futuro, lleno de recuerdos y reconocimientos a sus antepasados:
Miguel Hernández “vive”
Así tendría que terminar esta elegía, y prometo que así lo haré:
Cuando estar vivos significa sentir tu presencia,/
bajo un manto de estrellas en templos de piedra,/
tiempo de penumbra en tierra, nos dibujas el sol,/
tus semillas crecieron por los surcos en barbecho,/
son fruto perenne que hoy los hombres cosechan,/
del riego abundantes, por ti, la lucha constante,/
ganando agua del barro, los libros que ordeñas,/
fueron reses preñadas, con tus partos de ideas,/
guardián incansable de almendros y palmeras,/
nos marcas caminos de futuros por las sendas,/
sentimientos que estallan, cual bomba certera,/
es lucha del pueblo, tu grito que nadie detenga;/
brote del junco, arcilla en los ríos de la palabra,/
dicha para la siembra, en los campos de España,/
la canción del poeta que de tus manos renaciera,/
de los años pasados, del presente y del mañana,/
latiendo en nuestro corazón y nunca por olvido./
Miguel vive, en cuantos quieran sentirle cerca.
Pedro Carbonell Lorente









