Joaquín Ramón García
 

HOLA SILVIA

 
Viernes 27 de julio de 2012 0 comentarios
 

El día 4 de agosto próximo, para que nadie lo olvide, se cumplirán 10 años del asesinato por ETA de una niña, una preciosa niña, llamada Silvia, aquí en Santa Pola. Los que somos católicos sabemos que Silvia anda correteando por el Cielo y cumpliendo con su deber como Ángel de la Guarda de mucha gente. Diez años después de su asesinato Silvia ya es una mujercita, de pelo largo y alas blancas como la nieve. Lo sé porque mi hija, que también anda por allí, me lo dice de manera contínua.
Cada día 4 de agosto mucha gente de Santa Pola, en recuerdo a Silvia, nos reunimos en la Plaza de la Diputación, junto a la casa cuartel de la Guardia Civil, para que no olvidemos jamás, ese terrible asesinato cometido por esos hijos de zorra de sus discutidas santas madres, que deberían estar sufriendo hasta el fin de sus días millones de veces más que lo están haciendo los padre de Silvia, nuestra Silvia, porque debemos sentirla como nuestra.
Yo no llegué a conocerla, pero sé como era y sé como es en la actualidad. No me tomen por un loco cuando digo esto porque juego con ventaja. Sé, pese a todo lo que se perdió de sus andanzas por Santa Pola, ahora es feliz, muy, muy, muy feliz. Disfruta viendo a su familia unida. Disfruta contemplando a sus padres todos los días del mundo. Disfruta acariciando a sus hermanos a cada momento, riendo y disfrutando de sus pequeñas travesuras; las mismas que hacía ella y las mismas que ha seguido haciendo hasta ahora, correteando de un lado para otro haciendo el bien y haciendo reír a todos esos ángeles que la rodean, a los que lleva locos con sus ocurrencias y sus comentarios.
Me gustaría que al cumplirse los diez años de su muerte, en manos de esos asesinos cobardes y monstruosos, todos los ciudadanos de Santa Pola y todos aquellos que nos visitan en estas fechas, llenemos el próximo día 4 de agosto esa Plaza de la Diputación y todas las calles que la circundan: calle de Elche, calle Maestro Alfosea, avda. Portus Ilicitanus, carretera de Elche, y adyacentes. Con una flor en la mano. Silvia se lo merece, y sus familiares, también.
Ah, y un consejo. Pedirle a Silvia que sea vuestro Ángel de la Guarda, que os proteja, que os ayude, que comparta las alegrías y tristezas con vosotros, que os consuele y os haga alegres, que os haga más felices... Ella está dispuesta a ello porque es su obligación y su deseo. Acordaros de ella todos los días. Un rato, y ya veréis. ¡Si lo sabré yo! ¿ Verdad Mari-Ángeles?

Joaquín Ramón García

 

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