Joaquín Ramón García
 

EL SALMÓN

 
Viernes 18 de mayo de 2012 0 comentarios
 

Mi madre era una de esas mujeres que se inventaba unas historias preciosas. Recuerdo aquella en la que nos decía que los mares se llenaban con las lágrimas derramadas por todas las madres que lloraban las desgracias de alguno de sus hijos, o al reír -que de risa también se llora-, con las alegrías que le daban esos mismos hijos. Qué bonito, si fuera cierto. Yo, si no fuera por llevarle la contraria a todo el mundo, incluso a la realidad más real, seguiría defendiendo la teoría historiada de mi madre. Y es que las madres son de una manera tan especial, que hasta las historias inventadas por ellas parecen sacadas de la pura realidad.
Hay otros personajes que también inventan historias. Historias que no se las creen ni las madres que los parió. Es más, estoy seguro que si alguna madre oyera las historias que se inventan sus hijos, las lágrimas de pena e impotencia también llegarían al mar y con marea alta. Y es que hay historias inventadas, traicionadas y manipuladas, que deberían avergonzar a sus autores si éstos tuvieran vergüenza. Y ahí, saliendo del televisor, tenemos al más consumado cuentista, inventándose historias que solamente narra a sus amigotes para que éstos nos las cuenten a los españoles; historias, que una mayoría se creerán porque son capaces de creerse todo lo que les cuente este Secretario General del PSOE, de segundo apellido Rubalcaba, que Dios ha dado a los socialistas como castigo a sus pecados. Se creerán que obra de buena fe, sin mentiras ni falacias, cuando su comportamiento vergonzante es el de un redomado salmón, ese pez que nada y nada, de manera instintiva y río arriba, directo a la muerte, creyendo que al final de su camino va a encontrar su recompensa cuando lo que encontrará será una sartén con aceite hirviendo para dorarlo por uno y otro lado con un poco de sal y pimienta. Pero..., recuerden ustedes que el salmón nunca va solo río arriba, sino que lo hace en compañía de otros muchos salmones, formando todos ellos una camarilla de inútiles compulsivos, y claro está, uno llega a pensar si habrá sartenes para todos.
Ojito pues, a los salmones santapoleros, y piensen que los salmones padres, después de una vida tranquila mientras estaban en el gobierno, emprenden un último viaje, salvaje y pavoroso, de regreso a donde nacieron. Nadan contracorriente para desovar, y tras ese viaje, exhaustos, esperarán la muerte. Adiós Rubalcaba. Bien te la has ganado. Adiós concejales socialistas, bien os la estais ganando.

Joaquín Ramón García

 

Comparte este artículo

 
 
 

Comentarios

 

Artículos relacionados

 

 

Periódico Santa Pola © Copyright 2016, todos los derechos reservados.

Diseño: Baluarte Comunicación s.l.