Hoy no puedo ir a misa por motivo personales, ya que un hermoso perro, libre de toda defensa, me atacó y me ha dejado algo inválido, sobre todo de la pierna izquierda: ¿Cuándo cumplimos las leyes? No deseo juzgarle, pero si avisar.
Y… hablando del Papa, en un principio no lo vi como el ser que necesita la Iglesia, pero, poco a poco, veo que estaba equivocado.
Le llaman Francisco, como el de Asis, y va sin hacer ruido, hablando claro: la Iglesia necesita renovación, dar señales de pobreza, pero real, no aparente, pues es riquísima en templos, hoyas, libros, etcétera. Y eso Cristo no lo quiere. “El Hijo del Hombre no tiene ni donde reclinar la cabeza”. Empezando por los curas, obispos, papas y cristianos. Hoy lo dice la Palabra. Yo la he leído en casa. ¿Tu la has oído en el templo?
Muchas veces no tienen la culpa los jefes, sino el pueblo que, con todo la buena voluntad, le hace a la Virgen del Pilar, por ejemplo, un manto para cada día del año. Se ve que la Virgen pasa frío, hambre y duerme al desamparo.
Todo eso está bien, pero siempre y cuando los cristianos puedan comer, vestir, trabajar. Yo mismo le debo a D. José Navarro 90 euros, que le devolveré, aunque él me ha repetido que no me preocupe. D. José fue mi sustituto y disfrutó de la Iglesia del Buen Pastor, valorada y pagada por el pueblo en 26 millones de pesetas.
Por eso el Papa habla claro y sin rodeos. Es hermosa la historia objetiva, no la subjetiva. Ahí vemos desde el santo al Papa Borgia, que también se puede contemplar en la tele, pasando por grandes santos como Juan XXIII y por menos santos, como Julio II. En esa historia también tenemos a Torquemada y otros ejemplos contrarios, como Teresa de Calcuta. ¡Qué hermosa es la Historia!
A mí me acerca más a Dios, pues fue Cristo quien dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos” y ahí está la Iglesia, tan criticada, sobre todo por muchos que se dicen cristianos. Suelen decir: “yo creo en Dios, pero no en la Iglesia y los curas”. “Vendrán falsos profetas”, dijo Cristo. Sólo vemos lo malo, pero… ¿algo bueno hay, no?
Personalmente, cada día creo más en ella. Yo, que de los 75 años, 32 los he pasado dentro como estudiante, como sacerdote, como organista, incluso de la Catedral de Burgos era suplente. Ahora sólo pido tres cosas:
1º Que los que están al frente se deje de tonterías. Cuando las hacen, que no son pocas.
2º Que cumplan lo prometido de cara a que, para los cuatro días que me quedan, poder pagarle a D. José y vivir tranquilo.
3º Que escuchemos al Papa y le hagamos caso. Yo el primero. No contentándonos con decir: “qué buen Papa”. Y, además, añadiría…
4º Menos críticas y más formación. Que es tanto como decir: “más pan y menos mantel”.









