El cura de mi pueblo,
es de aquí y de allá.
Es alto, bajo,
joven y mayor,
también
blanco y de color.
Sí,
el cura de mi pueblo
vive aquí y allí;
habla, escucha y lee.
Es de niños y viejos;
da alegrías
y comparte tristezas.
Sí,
el cura de mi pueblo
es nuestro cura
Le quiero y lo necesito,
y me siento orgulloso
de tenerlo.
GRACIAS
por ser
el cura de mi pueblo









