Es complejo estar de acuerdo con el ejercicio de ocupar plazas y calles sin norma ni ley. Es difícil mantener la defensa de la movilización que supone pues la calle es de todos y en su ocupación indebida se confrontan algunos derechos fundamentales de los que pagan sus impuestos.
Tal vez sea así, pero ¿cómo protestar ante la mayor humillación que puede vivir un pueblo? ¿Cómo responder al expolio de los sueños? ¿Qué se debe hacer cuando el sistema ha generado un modelo de respuesta legal para que todo parezca inevitable cuando no lo es? La crítica limitada a crujir el sistema capitalista es un error pues aparta a mucha gente del “proyecto despertador”.
Quedan millones de litros de anestesia social por vomitar. El cloroformo se ha inyectado de tal modo que aun en la más absoluta de las miserias y en la mayor esclavitud vital, muchas personas siguen pensando que “esto no está tan mal” o que “la crisis pasará cuando llegue el PP al poder”. El actual modelo económico, el que entre todos hemos engordado, solo cambiará si la protesta encaja con aquellos que la ideología no es su motor, sino su estómago hambriento.Los más desesperados saldrán a la calle de verdad y lo harán organizados gracias a las redes. Como dije, las redes señalaron y los medios tradicionales difundieron desde el principio.
Eso fue así y negarlo es negar la evidencia.
No entiendo por qué, una vez se ha visto que los bancos financiaron operaciones ruinosas y pisos que ahora valen la mitad del dinero prestado, tenemos que pagar su mala cabeza.
Que cada uno atienda sus apuestas es justo, ahora bien, que con mi dinero se cubra la quiebra de los bancos por haber financiado esas operaciones no
lo es.
No es momento de subsidios sino de purgas, no es momento de alargar agonías sino de amputar aquello que está podrido. El sistema es demasiado duro y robusto como para permitir un parto sin dolor, pero el sistema no es inmune. El momento está cerca y me ilusiona enormemente que así sea. Deseo un mundo mejor para mi hijo, mejor que éste. ¿Lo hacemos?.
Francisco Aguirre Redondo









