JOAQUÍN RAMÓN GARCÍA
 

DOS PUNTUALIZACIONES

 
Viernes 14 de mayo de 2010 0 comentarios
 

Primera.- El domingo, día 2 de mayo, se celebró en toda España el día de la Madre. Escribo Madre con mayúscula porque todas las madres son el símbolo más importante que las personas de bien debemos tener. Las madres son esas personas imprescindibles en la sociedad actual y en las sociedades pasadas. Las que cuando analizamos sus comportamientos, nos entran unos escalofríos de amor imposible de describir; las primeras que se merecen que les hagan poesías y les canten boleros. Son las criaturas más tiernas, bondadosas, entregadas, inteligentes, cariñosas, trabajadoras y guapas , con las que Dios nos regaló nada más asomamos la cabeza a este nuevo mundo. Las personas que están dispuestas a darlo todo, incluso su vida, si fuera preciso, por cualquier hijo. Benditas sean todas las madres; esas personas sin una pizca de egoísmo, que agradecen nuestros besos más que ninguna otra cosa del mundo; las que por las noches, antes de cerrar los ojos para descansar de los quehaceres del día, rezan a todos los santos del mundo pidiéndoles por la salud de todos sus hijos. Las que desearían lavar el rostro de sus hijos con esas lágrimas de amor que les salen del alma. Las madres, nuestras madres. Dichosos aquellos que las pueden abrazar cada día, porque no alcanzan a entender lo que tienen. Los que la perdimos hace ya un tiempo, sabemos que desde el Cielo se pasará el día rezando por nosotros. Esa es nuestra tranquilidad. Benditas sean nuestras madres. Bendita sea la madre que me parió.

Segunda.- Cuando los gobernantes socialistas y los sindicaleros que también son socialistas o sociolistos, según se desprende de su comportamiento, dicen que sus políticas están encaminadas a castigar a los ricos y mejorar la situación de los pobres, éstos, pobrecillos míos, se lo creen a pié juntillas sin tener en cuenta que no hay gentes que vivan mejor, que los socialistas y sindicalistas. Los primeros, sin apenas dar golpe y, los segundos, sin dar golpe alguno, viviendo a costa de nuestros impuestos, lo queramos o no. Y así, mientras los trabajadores de verdad se van quedando sin empleo día tras día, viendo como el hambre entra en sus casas, el patrimonio de algunos de aquellos, va aumentando de manera continuada, y el número de liberados sindicales engorda a un ritmo mayor que el de parados, que ya es decir. Y mientras los pobres trabajadores, tanto los que no tienen trabajo como los que van a dejar de tenerlo un día de estos, se dejan engañar como tontos de capirote, viendo como Zapatero y su escuadrón de ministros se pasean por el mundo, a gastos pagados, sin importarle nada esta gente, a la que sólo utilizan y calientan los oídos en vísperas de elecciones.

JOAQUÍN RAMÓN GARCÍA

 

Comparte este artículo

 
 
 

Comentarios

 

Artículos relacionados

 

 

Periódico Santa Pola © Copyright 2016, todos los derechos reservados.

Diseño: Baluarte Comunicación s.l.