Miguel Atencia
 

DIVERSAS MANERAS DE VER LA NAVIDAD

 
Jueves 24 de diciembre de 2015 0 comentarios
 

Ante las fiestas navideñas existen muy diversas posturas y motivaciones: Quienes las reciben con ilusión y entusiasmo por suponer reunirse con sus seres queridos, aquellos que viven con emoción su carácter religioso, los que se sienten melancólicos y abrumados por los recuerdos, quienes luchan por quedarse indiferentes y los que consideran que se han convertido en una excusa más de consumismo no controlado.
Y es que inevitablemente, la Navidad nos deparará alguna celebración de índole gastronómica, frente a la cual lo mejor que podemos hacer es disfrutarla. Eso sí con sensatez, pues los abusos en la comida pueden tener consecuencias indeseadas.
Una de las imágenes más típicas de estas fechas en gran parte de los hogares españoles es una mesa grande, repleta de alimentos variados, muy elaborados y poco comunes en las dietas habituales. Así los menús navideños suelen contener productos caros como mariscos, embutidos y patés. No conozco con exactitud la media que cada español se gasta en estas fiestas, tan solo en la comida, pero seguro que supera con creces el gasto normal,
Semejantes festines son actos familiares en los que se pretende compartir lo mejor, dentro de las posibilidades. Y en ello, las personas mayores han de participar como uno más, cuando todos sabemos que los mayores suelen seguir dietas más controladas que los jóvenes debido a los achaques asociados a su edad; “no tienen por qué ser prisioneros de lo estricto”, es decir, pueden participar en la comida, incluso saltándose ciertas normas, pero sin llegar al abuso.
Por un lado está la calidad de vida y el disfrute de las personas mayores, “que se lo merecen”, y por otro, el peligro de saltarse las normas de la alimentación, ya que suelen llevar una alimentación equilibrada y acorde con su metabolismo.
Los trastornos más comunes en Navidades están asociados al exceso en la cantidad ingerida. A las personas que padecen alguna dolencia se les multiplica en esta época del año, algo perfectamente evitable si se tiene presente la moderación a la hora de sentarse a la mesa y la precaución con lo que se ingiere. Suena muy sencillo pero parece olvidarse con rapidez cuando se está delante de las delicias gastronómicas. En estas fechas siempre se acaba comiendo más de lo habitual; es difícil de remediar y el estómago se resiente”.
En líneas generales la máxima a seguir para evitar este tipo de excesos es comer de todo un poco, que no es igual a decir “por un día no pasa nada”.
Recuerde: También en Navidad ponga en su vida sensatez más que comida.

 

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