Me gusta pasear y caminar por nuestras calles. Suelo salir a andar a primeras horas de la mañana y a menudo me indigno al ver la suciedad que hay acumulada en nuestras aceras y no sólo con excrementos de perros, que los hay y muchos, y con los malos olores que ello conlleva, sobre todo ahora en verano. Las aceras tienen gran cantidad de suciedad acumulada: chorretones de residuos de basura, grandes pegotones de restos de comida caída al suelo, en resumen, suciedad en general, sobre todo en las calles del centro y los paseos. Muchos días, casi todos, me encuentro con la máquina que se supone que va barriendo, pero no es así, lo que hace es remover todo lo que hay en el suelo, papeles y demás, e ir soltando un chorro de arena y suciedad que ha podido coger. Permítame que les diga que en mi modesta opinión lo único que hace esa máquina es gastar combustible, contaminar y levantar polvo. Las aceras lo que necesitan es un buen fregado con cepillo y detergente, que me atrevo a decir que quizá nos saldría más barato que la mencionada máquina.
Es una verdadera pena que teniendo unos buenos paseos como tenemos, unas buenas playas adornadas con los preciosos oasis que nos han instalado y que luego las calle presenten este aspecto tan sucio y desagradable, y que descuiden tanto su limpieza que es tan básico. Yo me pregunto: ¿Cómo es posible que las autoridades y concejalías pertinentes no se den cuenta de algo tan visible? ¿Es que no se pasean por Santa Pola? No me lo explico, es verdaderamente lamentable. Espero y deseo algún día poder decir ¡Qué limpia está Santa Pola!.
Consuelo molina









