Santiago Ardao Basoa
 

DERECHOS Y DEBERES

 
Viernes 18 de diciembre de 2009 0 comentarios
 

Sobre este tema, podrían correr verdaderos ríos de tinta y de hecho sí corren, pero siempre somos los padres las víctimas: si los hijos se emborrachan, la culpa es de los padres… Y así un largo etcétera, muy largo. Hagan lo que hagan, la culpa es de los padres. ¡Sí, siempre somos culpables!. Lo somos hasta tal punto que ya lo tenemos casi asumido. Nuestro sentimiento de culpabilidad nos va calando de tal manera que nuestra vida se está covirtiendo en un verdadero infierno.
La sociedad y el Estado se mantienen al margen de toda responsabilidad; es más, se machacan sistemáticamente en la culpabilidad de esos padres como si fuéramos nosotros los que ponemos al alcance de nuestros hijos todo ese mundo de “consumismo”. ¡Y no es así! Es el propio Estado el que lo pone o consiente en que todo ese mundo de “consumismo” esté al alcance de cualquiera. Veamos, como ejemplo, el tabaco. Es un negocio del propio Estado y del que obtiene pingües beneficios a los que no renuncia. Luego, no deja de elaborar leyes que prohíben fumar aquí y allá ¡Con lo fácil que sería desterrarlo del mercado de una vez por todas! ¡Y luego, no dejan de propagar a los cuatro vientos que vivimos en un estado de derecho y libertad!. Pero, volviendo a lo que vamos, en efecto, me parece muy bien todos esos derechos de que disfrutan nuestros hijos, pero, ¿dónde están las obligaciones? ¿Es que nuestros hijos no tienen obligaciones para con sus padres y la sociedad? ¿Sólo somos los padres los que tenemos “todas” las responsabilidades? ¡Si es así, vivimos en un estado de dereho injusto! Sólo se legisla aquello que interesa y como interesa ¡No al pueblo!, sino a los políticos. Es, desde todos los puntos de vista, incongruente que se prohíba fumar en ciertos sitios cuando es el propio Estado el que protege la producción de tabaco, y con el dinero de todos.
En un Estado de Derecho, lo que es malo para el pueblo, debe ser prohibido taxativamente, no en parcelas determinadas. Además, durante siglos se ha fumado sin cortapisas y esos llamados “fumadores pasivos” que tanto se molestan hoy, jamás lo habían hecho ¿Qué pasa? ¿Es que aquellos fumadores pasivos eran menos que los del siglo XXI? Si cuando se fumaba en todas partes apenas había muertes por cáncer pulmonar ¡Ni siquiera entre los fumadores!, ¿qué ocurre hoy?, ¿es el tabaco el único responsable? No lo creo. Lo que ocurre es que a una serie de males con otras procedencias se suma a los del tabaco. El tabaco no es bueno desde ningún punto de vista. Como no lo es el alcohol y numerosas sustancias más entre las que hay que añadir las formas de producción de alimentos a fuerza de productos químicos y hasta la alimentación de los animales es inadecuada. Fue el Estado quien consintió un pienso a base de carnes para animales herbívoros como las vacas, por poner un ejemplo. Y por si fuera poco, la última propuesta de este gobierno para que las chicas de entre los 16 y los 18 años puedan abortar sin ni siquiera consultar a sus progenitores. ¡Clama al cielo! O somos responsables de nuestros hijos hasta la mayoría de edad o no lo somos; por favor, defínanse. Si somos responsables hasta esos 18 años, no se nos puede marginar en una decisión tan grave como es el aborto. Señores y señoras de este Gobierno si no tienen nada mejor que hacer, dense pedradas en la espinilla hasta que les duela lo suficiente y se den cuenta del error que es pegarse a uno mismo. A los demás también nos duelen sus incongruencias y barbaridades por parte de un gobierno que se supone que debe gobernar este maltrecho y divivido país. ¡Ah, me queda por decir que soy apolítico, jamás he pertenecido a ningún partido ni sindicato, pero tengo opinión!

Santiago Ardao Basoa

 

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