Este año 2010, de haber vivido, el poeta Miguel Hernández hubiera cumplido cien años. Pero sólo vivió treinta y uno. Murió exactamente a la edad en que cualquier persona de nuestro tiempo comienza su verdadera etapa adulta. Así, merced a “la Gracia de Dios” de un tirano, a Miguel Hernández le arrebataron a un tiempo sus sueños y su vida. La ignominia que con él se cometió –su mayor delito fue escribir poesías- se completó con su miserable muerte en la cárcel de Alicante, seguida de la prohibición de sus obras. No querían que el pueblo manchara su conciencia con la obra de un poeta, que ya entonces era universal, aunque aquí no lo supiéramos. Pero es inútil intentar amordazar al viento. La voz de Miguel Hernández, muerto, y su poesía, proscrita, no dejaron en ningún momento de exigir su legítima parcela de libertad, hasta que no hubo más remedio que reconocerle su derecho. Con el fin de conmemorar como se merece el centenario de su nacimiento, en infinidad de poblaciones se organizan y se van a organizar actos donde la poesía de Miguel Hernández va a copar todo el protagonismo. La cultura ha asumido el compromiso de restituirle al poeta toda la dignidad que le fue brutalmente arrebatada. Pero, al parecer, no en todos los pueblos se piensa igual. De las localidades de nuestro entorno, ¿va a ser Santa Pola la excepción?. Nacidos en el seno de la Universidad Miguel Hernández, de Elche, un grupo de alumnos de las Aulas Universitarias de la Experiencia, con edades comprendidas entre los 50 y los 70 años, hemos constituido una Asociación Cultural que hemos denominado “Caminos”. Y hemos pretendido, desde esta Asociación, sumar nuestro modesto grano de arena en los actos que se organicen dentro de este Centenario. Para ello hemos preparado un recital, mediante el que realizamos un recorrido a través de la vida y la obra de Miguel Hernández. Lo hemos titulado “Me llamo barro” y en él, además de narrar brevemente la vida del poeta, recitamos o leemos más de treinta de sus poemas. Hemos presentado el proyecto –sin ningún ánimo de lucro- en distintas instancias, con diferente suerte. La Universidad Miguel Hernández, nos abre su Aula Magna; el Ayuntamiento de Elche, nos cede la sala de La Lonja; los Ayuntamientos de Cox y de San Fulgencio, sus Casas de Cultura, así como el Ayuntamiento de El Campello. Ya es bastante, por cierto, pero algunos queríamos algo más. Cuatro miembros de esta Asociación somos santapoleros, y pensamos que sería bonito ofrecer este recital a nuestra gente. Pero ocurrió que a la señora concejala de Cultura de Santa Pola no le pareció oportuno este acto, ya que, a su juicio, es algo que no interesa a la gente de este pueblo. Dijo que abrir la Casa de la Cultura tenía un gasto mínimo de mil euros y que no resultaba rentable si el público no asistía. Es bueno que un pueblo cuente con regidores que se preocupen de moderar el gasto, qué duda cabe. Pero no sé si no será un menosprecio al pueblo el tildarlo de ignorante, y un menosprecio aún mayor a la cultura al racionarla de esta manera. Podría suceder que la señora concejala opine que son actos de mayor calado los que desea organizar para celebrar este centenario, que la modestia de este grupo de gente mayor, lejos de realzar, lo iba a menoscabar. Si es así, nada habría que objetar, pero no tenemos noticia de ningún proyecto mejor en este sentido. Desde este foro, con nuestra presencia activa o no, reivindicamos que Santa Pola se sume a los actos del Centenario de Miguel Hernández tal y como lo hacen otras poblaciones de nuestro alrededor. Por el bien de la cultura. Un bien al que todos tienen derecho, aunque algunos no lo sepan.
PEPE ADSUAR. (PDTE ASOCIACIÓN CULTURAL “CAMINOS”)









