¡Atención! ¡Peligro!
Éste es un aviso de carácter urgente e informativo dirigido a todos los habitantes de nuestra villa, Santa Pola:
Se ha detectado la presencia de una especie no autóctona en la zona. Se trata de un ser metálico de cuerpo alargado, estatura media y no muy grueso, que se desliza silenciosamente sobre sus cuatro circulares patas de caucho . Es nómada (se traslada de un sitio a otro sin tener residencia fija) y un auténtico depredador. Suele acercarse silenciosamente a sus presuntas víctimas y ,en cuanto bajan la guardia….¡zas! las atrapan inmovilizando sus extremidades para evitar que puedan escapar. Luego, tras dejar su firma en forma de pegatina anaranjada, cual si fuera un caco de guante blanco, se marcha a poner a su presa a buen recaudo. Este ser responde al nombre de Grúa. No tiene ningún tipo de miramiento: no importa que hayas dejado tan solo un cuarto de coche sobre una zona de carga y descarga para ayudar a subir la compra de tu anciana madre a casa, ni que estés trabajando y tengas que entrar un momento al banco para hacer alguna gestión, ni que estés recogiendo unos medicamentos en la farmacia de guardia, o recogiendo la saca de calzado para coser y poder ganarte el pan, o dejando a tus hijos en casa de los abuelos para ir al curro,…….
Tampoco importa que NO estés interrumpiendo el tráfico ,ni siquiera tapando la rampa de minusválidos, como tampoco causando un “mal irreparable” dejando un trocito de tu coche sobre un paso de peatones o zona de carga y descarga,…..No importa :ella va a por todas. Es un ser extremadamente astuto y observador que sabe rondar y esperar ese momento tan adecuado a sus propósitos. Parece ser, o esa impresión es la que causa, que se nutre principalmente de la impotencia , rabia y parte del jornal del propietario del coche. ¿Y cuál es la solución? Recuerde: si tiene usted que acudir a Santa Pola deje su coche (eso sí,de martes a viernes) en el descampado del mercadillo, por ejemplo. Porque, aunque todo conductor tenga que pagar el impuesto de circulación rigurosamente año tras año, no puede disponer de un aparcamiento digno en verano: reducción del nº de plazas de aparcamiento, contenedores, zonas de carga y descarga, terrazas mil, escaparates que bajan a la calzada (prensa, flotadores, perchas con ropa,…),…..y, en algunas zonas, gentes que viven en plantas bajas que acomodan sus tumbonas a la puerta de sus casas para tomar el fresco cuando baja el sol, junto con otros vecinos y así destripar al vecino ausente de esa noche. Así que, como los coches no disponen todavía de ese botón que aprietas para que se repliegue sobre sí mismo hasta quedar reducido al tamaño de un puño, y guardarlo en el bolso, habrá que ir con mil ojos y no descuidarse un ápice. Porque nos está acechando. Porque somos “su tesoro”. Porque está hambrienta y no tiene compasión por nada y por nadie….Pero no os preocupéis. No tarda de nuevo en venir el invierno y, os aseguro que este ser debe de temerle mucho al frío, pues cuando lo llamas en invierno a las dos de la madrugada tras un duro y largo día de curro, porque hay un vehículo en tu vado y no puedes guardar tu coche, misteriosamente, desaparece. No está. Ni rastro de ella.
Señores, basta ya de sarcasmos. Me parece vergonzoso no tener un poco de miramiento en estas fechas con respecto a este tema. Que si este año los mandamás se quedan sin aguinaldo por “falta de liquidez” a causa de esta crisis que todos estamos sufriendo, que se aguanten y que se aprieten el cinturón como estamos haciendo todo buen español.
Yolanda Hernández Morral









