Mis saludos a todos los familiares de Asunción Martínez Juan.
Después me dirijo a vosotros, mis amigos. Me siento orgullosa de ser vuestra amiga, y de vuestra forma de ser y ojalá hubiera tenido yo un hijo y un yerno como vosotros. Yo he visto, no ahora, a lo largo de los años, como habéis querido y tratado a vuestra madre, sois un ejemplo para muchos que se las dan de “machitos”. Cuanta hipocresía, lo que importa de las personas son sus actos, su forma de actuar, sin ver el color ni la religión ni el “susuncorde”.
Yo he tenido regalos de vosotros que no se compran con dinero. El cariño con que tratastéis a Emilio, peluqueros a casa, pescadito y más y más. Cuánto se reía contigo, Vicente, y en mis más duros momentos habéis estado a mi lado. No lo olvidaré nunca.
Podéis sentiros orgullosos de como sois, una familia unida, amorosa y digna de ejemplo. Segú como sois, estad seguros de que allá donde esté tu madre os estará sonriendo por vuestro trato y amor.
No todo el mundo puede decir estas cosas, pero vosotros podéis gritarlas al viento. Vicente, cada vez que escuchaba como hablabas de tu madre me estremecías, “estaba guapa a rabiar”. Qué bonito oírle decir eso a un hijo a una madre de 82 años. Quédate con eso, con el amor, que lo habéis hecho todo y seguro, seguro que tu madre allá donde esté estará sonriendo y pensando las sorpresas que le has dado. Quédate con eso y pienso que hablas con ellas como si estuviera contigo. Eso nos sirve de consuelo y es una forma de no perderlos nunca. Vuestra amiga que os quiere.
Mª Carmen Martínez, Viuda de Don Emilio









