Intentaré dibujar entre estas líneas una sonrisa de gratitud para María Rosa Martínez Navarro por su carta publicada el pasado 30 de Octubre en esta sección. Mi gratitud como padre, por su gesto valiente de intervenir y parar una pelea entre niños. Este tipo de gestos no se produce con mucha frecuencia, pues solemos agachar la cabeza y mirar hacia otro lado. Nos dá miedo parar la violencia porque nos es más cómodo alejarnos de ella. Si hubiese pasado algo similar con mis hijos, me habría gustado que algún adulto parara la pelea. No creo que haya que tener en cuenta la reacción y la mala contestación de una madre nerviosa, pues, muchas veces, el amor por nuestros hijos, los nervios y las situaciones violentas fabrican un cóctel que explota en palabras que no expresaríamos con la cabeza fría. Gracias por tu ejemplo, María Rosa, no tengamos miedo de frenar la violencia ni de reconocer gestos como los tuyos.
Javier torralba









