Fabi era una persona amante de los animales, las plantas, la buena música, de tantas cosas… pero sobre todo de las personas, de su espíritu, de las charlas interminables, apasionadas, interesantes con los amigos del alma.
Fabiane era una persona inquieta, que no se conformaba con ser una simple observadora de la vida, sino que formaba parte activa de la misma, de la suya y de la de muchos otros que ahora tanto la añoraremos.
Ella era una mujer que sufría mucho con las injusticias de la vida, consideraba que, al igual que el personaje Mafalda, del dibujante Quino, el mundo estaba enfermo y había que curarlo. Mucho antes de su enfermedad ya estaba involucrada en proyectos solidarios, porque para ella la vida alcanzaba el máximo sentido siendo útil a los demás. Últimamente estaba muy preocupada por la llegada masiva de refugiados a Europa y la falta de solidaridad de los países más ricos y quería ayudar pero no sabía cómo. Al final, siempre encontraba la manera de aportar su grano de arena para paliar en la medida de sus posibilidades el sufrimiento de los otros.
Sabía que sus retos eran ambiciosos pero le bastaba saber que, con su labor, siempre algo se ganaba, al igual que el niño que devuelve al mar las estrellas que aparecen en la orilla, no podrá salvar todas pero aquellas que consigue devolver ya viven de nuevo en el mar y en el corazón de quien las salvó.
Fabi era esa mujer dulce y cariñosa que conocía bien los corazones de los otros. Siempre intuía sus sentimientos y, cuando creía que era necesario, encontraba las palabras y el bálsamo adecuado para reconfortar su alma. También era esa persona luminosa, alegre y divertida que le gustaba gastar bromas y sonreír abiertamente.
En definitiva, con su marcha, perdemos a una esposa, amiga y compañera, pero su marcha nos recuerda que nada es eterno en esta vida terrenal y que, por ello, es más valioso todas aquellas acciones que quedan, que nos recuerdan, que han hecho que esta vida sea un poco más solidaria, altruista. A veces tenemos la fortuna de disfrutar de verdaderos ángeles en la Tierra, como nuestra amada Fabi.









