Centro de Salud de Santa Pola
 

BUENOS DÍAS, BON DIA, JOSE

 
Viernes 23 de diciembre de 2011 0 comentarios
 

Esta vida veloz y cambiante, prisionera de lo perecedero y de la incertidumbre, donde el hoy y el mañana parecen estar infinitamente distantes, no nos deja detenernos en el detalle, lo pequeño, a veces, en lo importante, y por supuesto, todavía menos, en las personas; consumimos el momento, el hecho y al ser humano, como un niño caprichoso rompe su juguete nuevo sin valorarlo. En contra de todo esto, nosotros, el equipo de sanitarios de vuestro Centro de Salud en Santa Pola, hemos coincidido en una certeza, una verdad, un agradecimiento a un compañero, a un amigo, a Jose.
Este país tiene la costumbre de que alguien tenga un mal día, le dé por ahí y se muera, para situarlo a la derecha de los elogios, por su trabajo, su bondad o simplemente por haber sido. Sin embargo, no debe pareceros extraño que queramos expresaros la suerte que hemos, habéis, tenido de convivir, de trabajar junto a quien ha merecido la pena, Jose, nuestro administrativo.
Con más tiempo vivido, con más miedos, con más gente consumida, mayores experiencias, cualquiera de los que firmamos esta carta, podrá decir orgulloso y con voz clara: “Yo lo conozco, yo trabajo con él”.
Su labor, que para quien no lo sepa, puede parecer gris, anónima, pequeña, indiferente, es para todos nosotros que sí lo sabemos y se lo reconocemos, insustituible. No, no será lo mismo; Jose, gracias, muchas gracias porque cada mañana, cuando al entrar en el Centro de Salud, sabíamos que, desde las 7:30 estabas arriba, en tu aparente agobiada mesa de trabajo: organigramas, solicitudes, informes, recibos, notificaciones, bajas imprevistas, agendas… Como un ritual necesario, pasar por administración, un buenos días, un bon día, nos daba la tranquilidad de empezar la jornada sabiéndote a nuestro lado. Te saludábamos para contagiarnos de tu tranquilidad, tu eficiencia, tu laboriosidad, tu empatía, tu fina ironía. Has conseguido que tu trabajo administrativo, aparentemente mecánico, repetitivo, indiferente, se convierta en la labor de un artesano, porque, a veces, lo que importa no es lo que se hace, sino cómo se hace. Por eso te lo queremos agradecer, y que toda Santa Pola sea testigo.
Como también somos un país en el que el elogio se contamina rápidamente de la envidia, los celos, la necedad, debe ser éste un ejercicio de honestidad, que vale la pena y debe ser muy de agradecer, cuando todos nosotros coincidimos en una certidumbre, tengamos la obligación de reconocértela: gracias Jose por todo el tiempo que nos has dedicado, por el cómo, el dónde y el cuándo.
Santa Pola tiene la suerte de que si su Centro de Salud funciona y pasa desapercibido, en parte, se deba a la labor de este santapolero. Ha taponado muchas vías de agua, que nos han permitido continuar a flote.
En este mundo donde la iniciativa individual se penaliza donde está establecido hacer el mínimo exigido, tu disponibilidad al trabajo bien hecho debería ser asignatura obligada en las escuelas. Gracias Jose Antonio López Grau por dejarnos trabajar a tu lado.
Centro de Salud de Santa Pola

 

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