Además de felicitar el año a todos los lectores quiero, especialmente, hacer extensivos mis buenos deseos a los señores políticos que verán cómo pierden, a mitad de año, sus tan preciados escaños. Llega el año de la gente, del pueblo, de la voz alta en las urnas. Puede que los que salgan lo hagan igual o peor que los que ahora están pero, y esto lo tenemos que recordar todos, somos nosotros los que los ponemos o quitamos. Muchas gracias por los servicios prestados y, a los que no les quede otra, nos veremos en los tribunales. Al resto, esperarles que tengan espíritu crítico, saber perder y, para algunos casos, sólo para algunos, que les vaya muy bien en la puerta giratoria que se han preparado.









