Cuando una persona asume la responsabilidad de dirigir el designio de cualquier partido político, debería de tener como principal mandamiento no defraudar a quienes les han puesto ahí; al tiempo que tampoco creo se deba de traicionar a las ideas que se supone está sirviendo.
Es por ello, que desde estas líneas me atrevo a recomendar que los partidos políticos mantengan la observancia de quienes ostentan cargos orgánicos, para que nunca más haya que lamentar hechos como los ocurridos en los últimos tiempos y más aún los ocurridos las últimas semanas. Casos como: caso Bárcenas, el ático del presidente de la Comunidad de Madrid, en Cataluña los casos Puyol y Más, en Mallorca el caso Urdangarín (el yerno del rey), el Palma Arenas, con Jaume Mata, aeropuerto sin aviones con Fabra en Castellón, en Castilla-La Mancha los terrenos de Bono, los eres de Andalucía, etc…
Es cuanto menos irritante que mientras los españoles nos empobrecemos día a día y sentimos en nuestra piel el deterioro de los servicios públicos, léase el copago en la sanidad, el copago en la justicia, la no financiación a la dependencia, la no subvención del transporte escolar, la no subvención a las becas de los comedores escolares, la congelación de las pensiones, el drama que supone los casi seis millones de parados, los autónomos que han visto cómo han tenido que cerrar sus negocios porque los bancos y cajas no les daban créditos, las familias que han perdido sus hogares y lo han perdido todo porque el banco no ha querido renegociar las hipotecas afectadas, la privatización de los hospitales públicos, y un sin fin de centros de salud, y así un largo etcétera.
Pues bien, mientras todo esto ocurre, los bancos siguen campando a sus anchas como si nada hubiera pasado y todo esto no fuese con ellos, se sienten seguros porque los políticos los amparan con suculentos rescates que pagamos el resto de españoles y en contrapartida aún no he visto ninguna ley que en serio paralice la sangría de los desahucios y le diga a los bancos “ustedes son sociedades anónimas que tienen un negocio y en los negocios unas veces se gana y otras se pierde”, pero los bancos en España nunca pierden; si ganan, es para ellos y sus adlátares, y cuando pierden (como es el caso presente), pagamos con sacrificios todos los españoles en forma de rescate.
Lamentablemente los casos de corrupción política nos sorprenden un día sí y otro también en la primera página de los periódicos y demás medios de comunicación, donde se pone de manifiesto que un número importante de políticos se han enriquecido a costa del pueblo, con suculentas y millonarias cuentas en Suiza y otras latitudes donde siendo paraísos fiscales Hacienda no llega. ¡Basta ya!. No queremos más chorizos que amparándose en el noble arte de la política amasen sus fortunas con el sufrimiento de todos los ciudadanos, basta ya.
Es por ello que desde estas líneas pido a los partidos políticos (a todos en general, pues en mayor o menor medida a todos les afecta), que tienen que tomar buena nota de lo que está ocurriendo porque si ellos no acaban con la corrupción, la corrupción acabará con ellos y cuando esto ocurra los perdedores, como siempre, seremos los más débiles, el pueblo.
Francisco Carrillo Molina









