José Antón Lafuente
 

APOSTANDO POR LO QUE ES NUESTRO

 
Viernes 17 de enero de 2014 0 comentarios
 

Desde que tuve edad para acceder al sistema educativo, mis padres optaron por la opción que consideraron más adecuada para mí: la opción de docencia en valenciano (conocida como “línea en valenciano”). Desde que tengo uso de razón, utilizo el “ganivet” y no el cuchillo; al colegio llevaba mi “esmorzar” y no mi almuerzo; y estudié a “Ferran VII” y no a Fernando VII. De hecho, esta carta la estaría escribiendo en valenciano si no fuera porque esta publicación es en castellano.
Desde los comienzos, todos mis maestros y posteriormente profesores me han enseñado a apostar por el uso, normativización y normalización de mi lengua, así como por los valores de respeto y tolerancia hacia las demás lenguas. Pero parece que en muchos casos, estos valores no han sido instruidos en la otra dirección. En ocasiones me he encontrado con gente que han despreciado mi lengua (y, en consecuencia, mi cultura), relegándola a mera comparsa. Y yo me pregunto, ¿estas personas no han recibido una educación lingüística adecuada? Mi reacción a esto dista
mucho de ser agresiva, sino más bien triste.
Pero el malestar que me lleva a escribir esta carta está provocado por un hecho que sucedió en las calles de Santa Pola a día 4 de enero. Este día, diversas asociaciones de nuestra villa preparan el tradicional
desfile “de la burreta”, en el que el Paje Real anuncia la llegada de SSMM los Reyes Magos de Oriente. Desde que recuerdo este desfile, el empleado real, bilingüe, recitaba el discurso en las dos lenguas oficiales de la Comunidad Valenciana (para los que no lo saben, castellano y valenciano son ambas oficiales en el territorio de la C.V.). Así, el mensaje llegaba de una forma justa e igualitaria a hablantes de ambas lenguas. Pero este año,
no sabemos si por la LOMCE, por el cambio de figurante, o porque alguien había escondido el manuscrito con malas intenciones, el Paje de SSMM sólo ha pronunciado sus palabras en castellano, una y otra vez. Este acto de desprecio hacia nuestra lengua, por la cual luchamos día a día, ha colgado una medalla de oro al pueblo de Santa Pola (entiéndase la
ironía).
Este ha sido un pequeño acto en un momento determinado, pero los pequeños actos son los que marcan la diferencia. Hoy ha sido esto, pero mañana
será otra cosa si seguimos consintiendo que ataquen así nuestra lengua.
Atentamente, un valencianoparlante dolido, triste y apesadumbrado “en estas fechas tan señaladas”.

 

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