La madrugada del 14 de marzo nos dejó uno de los grandes. Sí grande en todos los sentidos. Grande de corazón, gran persona, gran amigo y sobretodo gran músico. Marcos se ha ido con la música a otra parte y nos ha dejado a todos los que le hemos conocido con un vacío enorme en el corazón. Allá por el año 1991 entraba a formar parte de la Banda Unión Musical de Santa Pola cómo clarinetista. Tenía 64 años. Sus primeras palabras al pasar a recogerle con la banda el día de Santa Cecilia y darle la bienvenida como nuevo músico fueron: “ya me puedo morir tranquilo, he cumplido uno de los sueños de mi vida, tocar con una banda”. Una Banda a la que Marcos regaló su sacrificio, su tiempo, su ilusión, su humildad, su sueño. Marcos había pasado muchos años de su vida trabajando en una tienda de música de Madrid que todavía existe y que se llama Leturiaga situada en la calle El Pez en Malasaña. Antes de jubilarse sus compañeros le regalaron un clarinete y le animaron para que estudiase música, y la verdad es que en ese sentido lo tenía claro, se iba a convertir en clarinetista en muy poco tiempo. Su ilusión por la música hacía que fuese el primero en llegar al ensayo o a las actuaciones y siempre montando atriles, sillas o lo que hiciese falta. Ya jubilado solía volver a Madrid y siempre venía cargado de paños para limpiar la trompeta, clarinete, etc. e incluso instrumentos que nos conseguía de la tienda en la que había trabajado. Siempre pensando en nosotros, los chavales de la Banda, para los cuales Marcos ha sido y será siempre una institución. Ejemplo de sacrificio, puntualidad, ilusión, superación. Hablando con sus familiares más cercanos todos coinciden en que la música era su vida y con música le despedimos. Aunque la música esta vez sonaba más desgarradora y visceral que nunca. Marcos allá donde esté siempre le recordaremos (usted me dirá, Pepe no me hables de usted que me haces mayor, y yo le sigo diciendo que no lo hago por edad sino por categoría) y esperamos que su despedida haya sido como usted la esperaba. Le hemos dicho adiós con la misma marcha que un día despedimos a su mujer y que usted dejó dicho que así fuese cuando llegase su momento, Mater Mea. Siempre estará presente en los ensayos y actuaciones de la Banda, pero también le digo que este año en la cena de Santa Cecilia le echaremos muchísimo de menos. ¿ A quién le damos ahora el premio al más puntual, más trabajador o joven promesa?. Aproveche ahora que está por ahí arriba para mandar recuerdos a Vicente Gomis y Antoñito que seguro le harán un huequecito en la Banda del Cielo. Un fuerte abrazo Marquitos.
Pepe Andreu Garzón









