El día 11 de marzo se publicó una noticia en la que se me acusaba de un delito de robo. En primer lugar, no he sido juzgada por un juez y esta noticia deja muy claro y da por hecho que soy una ladrona. En segundo lugar, no tengo que justificarme ante un delito que no he cometido, pero sí defenderme ante las acusaciones tan graves, como cualquier ciudadano, puesto que estoy en mi derecho, y en tercer lugar voy a contar mi verdad, ya que esta persona se deja cosas por el camino:
La amiga de mi madre no sabe ni leer ni escribir, siempre nos ha pedido ayuda para leerle y arreglarle papeles e ir a los bancos. El día que la amiga de mi madre echó en falta el bolso acudió a mi casa para decirme que lo había perdido, no que se lo robaron. De hecho, denunció pérdida, no robo. Inmediatamente le dije que fuera a la Guardia Civil y lo informara. A los pocos minutos llegó su hija diciéndome que le acompañara a sacar 600 euros, que su madre la mandó que ella no sabía para pagar el alquiler, puesto que se le perdió el bolso. Yo me fié de ella, como muchas veces le he ayudado en estos temas, no lo vi raro. Mi madre me comentó que a su amiga le habían sacado 600 euros de la tarjeta y le dije a mi madre que su hija había venido a mi casa, que su madre le había mandado. Fui a su casa a aclararlo y su hija se puso muy nerviosa y dijo que ella no salía en las cámaras riéndose. Pues según su hija, le dolía el pie y se sentó en un banco.
Ésa es mi versión y la cual puse en conocimiento de la Guardia Civil. Así que amiga de mi madre, cuando un juez me juzgue habré cometido o no un delito, para mí el único delito que he cometido ha sido fiarme de personas que no son de fiar. Sabes perfectamente lo que supuestamente estás tapando, y no soy tan mala persona para contarlo. Dios es justo y tarde o temprano se sabrá quién es cada persona y no será un juez quien lo juzgue.
Ángela Galiana Martínez









