Con nueve millones de euros, que dice el periódico, que se han invertido en adecuar el Paseo de la Avenida Granada, en Santa Pola, pienso que debería de haberse destinado un pequeño pellizquito para colocar una pequeña valla de un metro de altura, acorde con la decoración que impera en el Paseo, para proteger que alguien se caiga al mar.
He paseado dos veces por allí y me da pánico, no por mí, sino por cualquier niño.
Tengamos en cuenta que es una zona de paseo, de ocio, de descanso. Hay bancos (por cierto, la mayoría sin respaldo). Cualquier padre puede estar sentado y los niños jugando o correteando por los alrededores y en un pequeño descuido o empujón pueden caer al agua y encontrarse, por lo menos, en un metro y medio de profundidad.
Está claro que el Puerto se encuentra en las mismas condiciones, pero no podemos comparar. Aquello es una zona de trabajo y cualquier valla molestaría. El que va allí, iría a buscarlo. Aquí en el Paseo es diferente. Ya lo dice la palabra “Paseo”. Y por él pasan miles de personas con una posibilidad que seguro nadie desearía.
A quien corresponda, yo le sugeriría que tomara medidas en lo expuesto y que no hiciera oídos sordos a lo que nos dice el refranero de “Más vale prevenir que curar”.
Tengo la seguridad, que si algún día ocurriera una desgracia, Dios no lo quiera, al día siguiente estarían tomándose medidas. Por favor, anticipémonos.
Gaspar Campello Fuentes









