Transcurrido poco más de un mes desde que no estás con nosotros y con la serenidad que me ha dado este tiempo, aunque parece que fue ayer mismo, quiero escribir unas palabras para agradecer a la vida haberte conocido, aunque a veces la vida es injusta, muy injusta...
Te echo de menos Paco. Los martes y los jueves me faltan tus mensajes por WhatsApp para decirme que pase por tu casa e irnos juntos a las clases de bachata y de salsa. Nos faltas a todos porque eras un puntal en el grupo de baile pero poco a poco nos vamos haciendo a la idea de que ya no vas a estar aunque tu espíritu está allí. Yo al menos así lo siento.
No hace todavía un año que te conocí y en este tiempo has sido para mí como un hermano pequeño. Bromista, follonero y gracioso como más no se puede ser. Jose, Tomy, tú y yo formábamos un buen equipo. Ahora que ya no estás espero que cuides de nosotros y de que nuestra amistad dure toda la vida.
Tus amigos, a los que tuve la oportunidad de conocer y a los que me presentabas como “Mi amigo Coque que es un señor...” también sufren tu ausencia. “Cabolo, Capu, Monsa y Chiripa”. Así que échanos a todos una mano, sobretodo a tu familia, allá donde estés para seguir adelante. Y a Julia, que le ha pillado todo esto lejos de casa.
No sé lo que pasa cuando nos vamos de aquí, pero si nos volvemos a encontrar en otra parte te daré el más grande de los abrazos. Nunca te vamos a olvidar.
“Paco, te vuic y sempre estarás al meu cor...”









