En el número pasado uno de los lectores decía sentirse muy desagusto en Santa Pola y con los santapoleros. Nos tilda de xenófobos, de sucios, de poco comprometidos y otras perlas. Aunque a muchos santapoleros estos calificativos les vendrían como anillo al dedo o incluso se quedarían cortos, he sentido algo más que indignación al leer que para usted todos somos así y no menciona nada bueno. Por eso no voy a dejar pasar su carta, no permito que nos insulte a la ligera.
Que el pueblo esté sucio no es una característica única de Santa Pola. Otros pueblos no están precisamente como los chorros del oro ni sus ciudadanos están más concienciados a la hora de echar los papeles a la papelera, por ejemplo, si no, la playa no quedaría tan sucia un día de agosto con tantos veraneantes venidos de todos lados. Todos debemos ser más respetuosos con nuestro entorno.
Siento que en esos cuatro años que vive aquí no se haya topado con buenas personas, o quizás no han sido buenas porque usted tampoco lo ha sido. Cualquier santapolero le puede contar las numerosas amistades que ha hecho con “los de fuera”. En este mismo periódico he leído las palabras de cariño que nos han dedicado los que se llaman santapoleros de adopción. Santapoleros al fin y al cabo. Créame, no es que no nos guste la gente que no sea de aquí. No. Lo que no nos gusta es que vengan y nos miren por encima del hombro. Muchos han sido los que han venido de grandes ciudades y nos han llamado paletos (los más finos), incluso muchos nos han llamado maleducados por hablar valenciano (nuestra lengua propia). A ese que nos menosprecia, lo siento, pero a ese no lo queremos. Somos buena gente, no imbéciles.
Pero lo que más siento es que en estos cuatro años no haya sabido ver lo bueno que tenemos, al santapolero se le gana con poco. La mayoría de las personas que conozco son humildes, generosas y muy trabajadoras. Pero claro, como en todos lados hay ovejas negras, como le decía antes. Le invito a que continúe en nuestro pueblo, que intente hacerlo suyo y que disfrute de lo bueno de la gente y de nuestra cultura. Esa cultura que dice usted que nos falta... no podría estar más equivocado. No todos los santapoleros son licenciados pero debería usted saber que la educación y la cultura no la da un título universitario. Nuestro pueblo es pequeño y no tiene una larga y apasionante historia, pero le puedo asegurar que sabemos mucho de valores sociales, de cultura, de respeto, de solidaridad. Quizá no sabe apreciar el valor de las pequeñas cosas. Nosotros sí.
M. Àngels Soler









