En el periódico de la semana 3 al 9 del actual, doña María Lafuente, portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Santa Pola, expuso una denuncia contra el propietario del Bar-Restaurante Virgen del Carmen, al que acusaba de utilizar la plaza ubicada junto a la estatua del Homenaje al Pescador de poco más que ser un almacén particular, ocasionando con ello una imagen de suciedad y de dejadez en la población.
Estoy completamente seguro de que usted, señora Lafuente, podría darse con un canto en los dientes si conociera algún almacén, de su propiedad o no, y ubicado en cualquier parte de la localidad, que estuviese tan ordenado y limpio como el espacio que nos ocupa y que a usted le debió molestar tanto, que la ha llevado a hacer una denuncia pública en un semanario de lectura obligada para todos los santapoleros, recreándose en ella una y otra vez, buscando hacer el mayor daño posible a un joven trabajador. Pero ya es conocida su actitud. Es su costumbre. Disfruta con esta clase de cosas. Conocemos sus intenciones. No sabe hacer otra cosa, Y como siempre, señora Lafuente, poniéndose contra los pequeños empresarios y comercios de Santa Pola, en lugar de estar al lado de todos ellos, y más, teniendo en cuenta la terrible crisis que atraviesa el sector, propiciada en gran parte por el Gobierno Central, encabezado por Zapatero.
Pero lo curioso del caso es que se mete, exclusivamente y de manera directa, con aquellos empresarios que tienen ramificaciones con el Partido Popular, como es en este caso, pues de sobra sabe, señora Lafuente, que el propietario del establecimiento en cuestión, y que usted no es capaz de dar su nombre por cobardía, es hijo mío, y no ignora tampoco que yo pertenezco al citado partido político y soy trabajador del Ayuntamiento.
Si nos diéramos una vuelta por Santa Pola, señora Lafuente, observaríamos que son muchos los propietarios de terrazas que ordenan mesas y sillas apiladas, para poder desplegarlas en los días de sol, y más de uno y más de dos y de cuatro son, presuntamente, simpatizantes y votantes del Partido Socialista. Pero en todos los casos, son empresarios, que se levantan todos los días, mirando al cielo, esperando que asome el sol y el buen tiempo, buscando unos ingresos con los que puedan hacer frente a los gastos inmediatos. ¿Acaso le parecen pocas las personas de nuestro pueblo que están en paro y aún quiere, con su forma de proceder, aumentar su número? ¿No observa los bares y restaurantes que están cerrando? De usted pensaba, señora Lafuente, que era mala de solemnidad, pero la verdad es que no esperaba que lo fuera tanto. Por cierto, ya ha conseguido que mi hijo haya retirado las sillas y mesas a costa de gastarse unos cuantos euros más. ¡Y penar que hubo un momento en que quiso equipararse a Miguel Zaragoza! ¡¡Anda ya!!
Adolfo Castro Yubero









