Unos graves acordes arrebatan el alma, pulsan el ritmo de nuestra existencia. La Música nos habla de lo transcedente de la vida y de su consumación; contiene nuestras emociones. Expresión más sublimizada de nuestros sentimientos en completa abstracción. Ella detiene el paso del tiempo; es inmutable. Como inmutable e imperecedero es el recuerdo de dos músicos que han tocado su marcha triunfal en esta vida terrenal para alcanzar otro estado más intangible, más puro y espiritual, que los hace inmortales a través del Divino Arte que nos han transmitido como mensajeros, intérpretes. Sí, en este año nos han dejado dos músicos consagrados nacidos en el humilde seno de un pueblo, dos “armoniosos” ángeles que encarnan todas las virtudes del alma humana porque amaban y sentían plenamente la música; miembros de la antigua Banda “Santa Cecilia” y testigos de su fundación en el año 1941: Roque Sempere Durá y Antonio López Soler.
El primero, instrumentista de Saxofón, fue, además de miembro de la mencionada prestigiosa banda de Santa Pola, integrante de la popular Orquesta “Espi”, formada por los hermanos Espinosa; tocó en la Banda Militar del Regimiento de San Sebastián y ostentaba el carnet del Sindicato de Músico Profesional.
El segundo, perteneciente a una familia de músicos junto a sus hermanos Gaspar y Roberto, así mismo miembro de la Banda “Santa Cecilia” en calidad de instrumentista de Clarinete, recibiendo las lecciones de su director, el Maestro Ángel Quislant Botella, ha desempeñado la función de atrilero desde 1978 hasta su jubilación en el año 2003 de la Banda “Unión Musical”, en la actualidad a las ordenes de su director titular José Jaime Sempere Linares.
Ambos - a quienes yo he inmortalizado en entrevistas y crónicas musicales-, al lado de otros músicos veteranos en esta última década desaparecidos como José Ayala, Vicente Gomis o Rafael Espinosa, fueron ejecutantes de las obras de nuestro ilustre compositor, Hijo Predilecto de Santa Pola, Manuel Quislant Botella, de quien se cumple el 60 aniversario de su fallecimiento. Son merecedores todos ellos de un homenaje en el que se perpetúe aún más su memoria dentro de un concierto a cargo de nuestras agrupaciones musicales de la Villa. ¡Que su figura y labor ejemplares vivan eternamente!
Emiliano Gracía Alcázar









