Echando la vista atrás, recordamos como si fuera ayer, el primer día en el que entre sollozos (y no sólo los niños) dejábamos a nuestros hijos en vuestras manos.
¡Qué decisión tan difícil para nosotras algunas primerizas! ¿Habríamos elegido bien? ¿Estarían en buenas manos?
Lo primordial para nosotras era una buena educación, cariño y afecto a nuestros hijos.
Nuestras dudas se convirtieron en seguridades cuando día tras otro los dejábamos en la puerta y casi sin despedirse se metían corriendo a buscar a sus amigos y a sus “seños”.
Con unas instalaciones esenciales pero con GRANDES VALORES, vosotras lo habéis conseguido. Nuestros hijos son lo que son gracias en parte a vosotras.
Definitivamente, gracias por vuestra paciencia, comprensión e inmenso corazón. Habéis formado parte de nuestra familia con vuestros consejos y charlas.
La gratitud es la memoria de corazón... y desde el corazón os damos las GRACIAS, Tere, Rosa y Miriam









