Este domingo, día 1 de febrero, hubo un evento deportivo, modalidad remo. Estos eventos son buenos para Santa Pola y, en mi humilde opinión, para algunos santapoleros estos eventos no les interesan tanto. Lo digo por lo siguiente: por el Paseo Adolfo Suárez. Espléndidas las terrazas, pero hay ciertos padres que dejan que sus hijos campen por donde quieran, mientras ellos toman su aperitivo. No estoy en contra de eso, todos lo hemos hecho pero, mientras, sus pequeños se dedican a destrozar todo lo que se les ponga por delante.
Destrozan jardines, pasan con patines por encima de las plantas… ¿a esto se le llama progreso cultural del bienestar? Dónde queda la educación. De tanto progresista que hay debe ser que están descansando del trabajo. Claro, el fin de semana hay que relajarse y los pequeños que destrocen los jardines y que pisoteen los bancos. Hoy en día no pasa nada, es progreso. Y cuando se les llama la atención se revuelven en sus asientos y se indignan porque a sus hijos los educan ellos.
Claro que tienen la potestad de educarlos, por supuesto, pero los demás pagamos también impuestos y nos importa que nos destrocen las cosas. Supongamos que me niegue a pagar mis impuestos, ¿qué haría el Ayuntamiento? ¿Cobrarme el doble? Viendo el destrozo existente se puede demostrar lo que expongo, pero el Ayuntamiento es el que tiene el deber de mandar a policías, para que vigilen a ciertas horas, especialmente donde saben que están los progres.
Hoy, los policías brillan por su ausencia en el Paseo Adolfo Suárez, por cierto, espléndido. Supongo que esa orden no se les da porque los niños tienen padres que viven en Santa Pola y, claro, son votantes. Hoy en día no se les puede regañar, sería una ofensa, cogerían al policía por la solapa y les dirían lo mismo: a nuestros hijos no se les regaña, para eso estamos nosotros. El policía bajaría la cabeza y se largaría.
Pero esto es el progreso. Se rasgan las vestiduras si se regaña a los nenes, te llaman de todo menos guapa y, además, te dicen que te vuelvas por donde has venido. Pobres de ellos. Qué hubiera sido de Santa Pola, lugar donde muchos de nosotros compramos una vivienda. Me imagino que estarían sacando algas, porque de la pesca tampoco estarían muy contentos.
Qué incultura tiene España, debe ser por la diversidad demográfica, su cultura, sus lenguas y su gastronomía, un patrimonio nacional, que muchos europeos quisieran para sí. Somos una nación con más de 500 años de antigüedad. Desde que tengo uso de razón he conocido muchas personas de distintos puntos de España. Y siempre me han aportado algo. Pero la sensación que he tenido en Santa Pola no ha sido así. Los santapoleros no se quieren relacionar con los demás. A eso se le llama incultura.
Hay un parte de Santa Pola, que son los votantes, y a ellos hay que tenerles mucha consideración. Si nosotros subiésemos al Calvario, destrozásemos jardines, hiciésemos pis… dios mío, sería un sacrilegio, pues mira como están los jardines de impolutos, de cuidados, de limpios. Plantas de todos los colores, buganvillas, jazmines… No sigo más, pues viendo lo que hay en la Avenida de Granada cierro los ojos. Ahora se entiende el porqué bajan a destrozar esta zona y hasta el puerto.
No les preocupa a estos padres progresistas. Cuando sus pequeños crezcan, que no se rasguen las vestiduras, no por romper plantas, sino por otra cosa que pueda venir. Hay un refrán que es muy conocido: cuando se planta un árbol hay que sujetarlo para que no se tuerza. Pues lo mismo ha de aplicarse a todo nacido. El Ayuntamiento no tiene que dejar de cumplir sus obligaciones para con todos los ciudadanos y para unos pocos. A esos padres les haría yo reponer los destrozos, pero la Policía brilla por su ausencia. Me gustaría saber si es que tiene órdenes de no vigilar esta zona.
Tendrían que estar orgullosos de tener estas avenidas. Son puestos de trabajo y recaudación para el Ayuntamiento. ¿Qué harían ustedes sin esas recaudaciones, que son muchas? ¿Ven como todo tiene relación? Los que compramos y estamos aquí hemos aportado mucho a Santa Pola. Es hora de que se pongan a cumplir sus funciones como gobernantes y ciudadanos.
Finalmente, quiero decir a esos padres que tengo hijos y nietos. No permitiría que mi nieto hiciera eso y mis hijos no se lo permiten nunca.









