La ética y la dignidad, y aún más la conciencia, deben elevarse y afirmarse siempre más allá de todo interés y aspiración personales o convicciones ideológicas colectivas, y no han de caer en deshonra de la identidad de un pueblo, de sus personajes y símbolos.
Leo con perplejidad y preocupación su carta publicada en este semanario, y pudiera, al igual que otras personas, sentirme aludido en ella. Para esclarecimiento de la verdad, y mayor conocimiento, D. Moisés Davia Soriano, quien fuera su marido, autor del Himno Oficial de Santa Pola, he de aseverarle que ha sido merecedor del mayor homenaje por medio de mis crónicas y artículos dentro de los medios informativos locales: <
En mi primer artículo a él ofrendado: “Los Himnos dedicados a Santa Pola (En el XX Aniversario de la composición del Himno Oficial)” -al que siguieron otros, cuando acaeció el 75 aniversario en 1997 de su nacimiento, o con motivo de su muerte, el 13 de noviembre de 1994, unidos a la crítica del concierto homenaje póstumo tributado por la Coral Crevillentina de la que fue director-, publicado el mismo año del fallecimiento del Maestro Davia, y que un par de meses antes a él en persona yo le daba a conocer, puede causar paradoja que a un pueblo, y para orgullo propio, le hayan dedicado dos himnos: el Himno del maestro D. Rafael Franco Loshuertos, y el que fue declarado oficialmente en el año 1991, escrito, con letra de la poetisa y cronista oficial de la Villa, María Sempere Montiel, por el mismo compositor Moisés Davia en 1974.
Este referido artículo, que deduzco, al haberlo rememorado, no ha podido interpretar íntegramente y en su justa medida, Dña. Francisca, le haya suscitado tal vez sorpresa y cierto equívoco. Al redactarlo quise, teniendo fidelidad a la historia y con toda objetividad y ecuanimidad, revelar que en el año 1956 fue compuesto un primer “Himno a la leal y fiel Villa de Santa Pola”, y que no deba eclipsar o contraponer, tanto cronológica como musicalmente -al margen de cualquier divergencia sobre sus valores intrínsecos-, al segundo que lleva título y letra adoptados en lengua valenciana: “Himne a Santa Pola”.
En lo concerniente a la promesa de reconocimiento póstumo hecha por el Municipio hacia el insigne compositor, de sólida formación y fecunda trayectoria artística, juzgo que es momento inaplazable, y por justicia, para perpetuar su memoria a través de la rotulación con su nombre, ya de una calle o plaza tan anhelada, ya de una sede o entidad emblemática dentro del ámbito artístico-musical.
Que Dios le conceda vida, en su plenitud de los años, para ver consumado este reconocimiento y distinción a su marido, D. Moisés Davia Soriano, que tan alto honor recibió con el encargo de la composición del “Himno a Santa Pola”, el cual se hace sonar en todos los actos festivos e institucionales por las agrupaciones musicales de la Villa sin menoscabo o discriminación alguna y con la mayor aclamación popular.
Emiliano García Alcázar
Crítico e Investigador musical







