Me sorprende enormemente el grito frente al espejo que están dando todos nuestros políticos nacionales. ¿Es que nadie tiene ganas de hacer nada? ¿Es que lo único que cuenta es el reparto de parcelas de poder, ministerios, consejeros, secretarías con sus secretarios y asesores? Nos hablaron de que llegaba un nuevo momento, de que había llegado el tiempo del diálogo. Pues una se pregunta que, si esto es diálogo, cómo será la falta de comunicación. Siempre hay que negociar, especialmente con los hijos, pero si yo para que dejen la maldita tablet tuviera que perder jornadas enteras ninguna de las dos partes llegaría a ningún sitio: ni al colegio, ni al trabajo, ni tan siquiera al baño. Que nos dejen de tomar el pelo o, cuanto menos, que dejen el país en manos de funcionarios.









