El Tabarka de Santiago Buades se impone en Training en la versión Dénia y el Candela de Fernando López-Marra lo acompaña en el podio
REDACCIÓN | 08/04/2026.-
La Escuela de Navegación Santa Pola ha dejado su sello en una de las grandes citas del calendario náutico: la 38ª Ruta de la Sal (edición 2026). En la versión Dénia, el velero Tabarka, patroneado por Santiago Buades, se proclamó vencedor de la categoría Training, mientras que el Candela, con Fernando López-Marra al timón, firmó la segunda posición. La escuela completó su presencia con el Bribón en la Mini Sal, confirmando el nivel competitivo y el valor formativo de su proyecto.

La Ruta de la Sal reunió este año a una amplia flota, con alrededor de 140 embarcaciones rumbo al Club Nàutic Sant Antoni de Ibiza, desde los puertos de salida de Dénia y Port Ginesta (Barcelona). Dos rutas, un mismo destino… y un mar que no negocia.

En la salida de Barcelona, el noroeste empujó con fuerza y permitió a parte de la flota navegar con gran rapidez. Sin embargo, la historia fue muy distinta para los barcos que zarparon desde Dénia, donde la regata se convirtió en un ejercicio de resistencia y técnica: rachas cercanas a 30 nudos y olas de hasta tres metros golpearon de frente a las tripulaciones.

El tramo más exigente, según relatan participantes, se concentró entre Formentera y Tagomago, con muchas millas de ceñida y mar formado. En ese contexto, completar la prueba ya era un logro. Subirse al podio, un mensaje claro: preparación, estrategia y equipo.

En lo deportivo, la Escuela de Navegación Santa Pola firmó un resultado redondo en Training con doblete: el Tabarka se llevó la victoria y el Candela confirmó el gran momento del grupo con el subcampeonato. La participación del Bribón en la Mini Sal añadió además un componente formativo clave. No todo se mide en medallas: en regatas así, cada milla es un examen real.
El director de la escuela, Carlos Antón, resumió el valor del fin de semana con una idea sencilla: el podio ilusiona, pero lo importante es lo que hay detrás. “Ganar y quedar segundos, con dos barcos de la escuela, en una regata como la Ruta de la Sal, es algo que nos llena de orgullo”, señaló, destacando que los resultados “son el reflejo del trabajo diario”. Y sobre el Bribón fue igual de claro: “Cada milla navegada en una regata de esta categoría es una lección que no se aprende en ningún aula”. En definitiva: Santa Pola no solo compite. También forma. Y, cuando toca, gana.







