Francisco Nicolas Veza, más conocido como Paqui, jugador que militó en equipos de Primera División como el Tenerife, el Zaragoza o el Osasuna, además de ser campeón olímpico con la Selección Española en los Juegos de 1992, visitó la Escuela de Verano de la Unión Deportiva Santa Pola y charló con las que son presentes promesas del balompié local.
Paqui quiso insistir en el concepto de que “llegar es fácil, y eso que en España hay millones de niños que quieren ser futbolistas. La diferencia está en el que hay que quiere llegar de verdad, en el que tiene el sueño”. Aseguró a estos jóvenes que para conseguirlo hay que dar pasos firmes y, sobre todo, serios: “hacer siempre caso a los entrenadores, no faltar a un entrenamiento y estudiar, siempre, pues es un compromiso de todos vosotros. Es vuestra obligación”.
El estudio sirve para conocer al rival, aprender sus tácticas y las propias: “si no se sabe de matemáticas, de estadística. Si no se entienden los patrones del juego moderno, no hay nada que hacer”. Les dio consejos futbolísticos, todos focalizados a la mantener la atención, a “estudiar” al contrario, anticiparse.
“Honradez” fue otro término que quiso sacar a colación, “porque siempre hay que ganar siendo honrados, defendiendo los valores que transmite el fútbol como deporte”.
Destacó que, hoy en día, “la parte física es casi más importante que la técnica. Antiguamente, cuando empecé, pues he estado 17 años jugando, era una época donde sólo daban los goles en televisión, el entrenador hacía de preparador físico y no hacíamos abdominales porque decían que eso era para las modelos”. Con el nivel alcanzado, con el cambio de paradigma, “todo el mundo tiene técnica y los equipos se han dado cuenta de que el fútbol tiene que cambiar a lo físico: nutricionistas, preparadores personales, psicólogos…”.
Un hombre que ha visto 17 años de evolución coincide en que “el 95% de la victoria reside en la mente. El otro cinco es físico y técnica”. Por este motivo, los niños han de prepararse desde edades tempranas, “porque el fútbol es muy difícil de llevar. Cualquier niño, con veinte años, puede llegar a cobrarte trece millones de euros. Para eso, como para ligas inferiores, hay que estar siempre preparado mentalmente”.







