José Alberto Álvarez
 

Obituario a Pablo García Lledó, fundador de Los Chocolateros

 
Viernes 22 de agosto de 2014 0 comentarios
 

Adiós Pablo, adiós. Triste está tu barrio de El Calvario y el Parque de Catarra, como triste está cualquier esquina de nuestro pueblo donde te detenías a conversar con tus amigos y conocidos. Tristes, tristísimos e inconsolables siguen tus amigos Chocolateros, tus hermanos del alma. Tristes los aficionados del Santa Pola CF y del Real Madrid porque sabíamos de tus dos pasiones futboleras, tristes tus colegas Moño, Titi, el Tío Serafín, el Tío Bareta y el Cuevas, que seguro te ha recibido con los brazos abiertos donde quiera que estén. Adiós marinero de viajes largos, amigo de tus amigos, corazón enorme y bondadoso.
Decías las verdades como puños en la cara y cuando se te pasaba el enfado, te tomabas unas pintas y luego tan amigo. Una soleada mañana de invierno me recibiste en tu casa para contarme la historia de Los Chocolateros y me mostraste infinidad de fotos, placas y recortes periodísticos del grupo. Pasé un par de horas escuchando delante de mí un apasionado del fútbol, del deporte y de la vida. Y lo que más recuerdo fue tu falta de protagonismo, ese siempre ponerse detrás de los hechos, por ejemplo cuando me mostraste la placa que les habían entregado en el club por el reconocimiento a la tarea realizada al cabo de tantas temporadas. “Es el trabajo de todos, por eso me gusta este detalle”. O los esfuerzos económicos para poder viajar los domingos a alentar al Santa Pola lejos del Manolo Maciá en el viejo coche de Cuevas. Recuerdo como si hoy fuera tu rostro y el de tus compañeros al final del partido en Águilas, cuando terminó el sueño de subir a Segunda B, ese gesto maravilloso de esperar a que los jugadores salieran del vestuario, saludarlos uno por uno y agradecerles el esfuerzo y el amor a la elástica rojiblanca, antes de emprender el viaje de regreso a nuestra villa. Son postales que ahí quedan para siempre en la memoria colectiva de nuestra gente, en la piel de cada santapolero que te conoció y que seguramente –cada quince días- cuando el Santa Pola juegue en el Manolo Maciá hagan un hueco para cobijar tu figura pequeña y apasionada. Con tu partida Pablito, has confirmado las palabras del escritor egipcio Naguib Mahfuz: “Nos hemos convertido en augustos esqueletos y el más infeliz de nosotros será el que siga viviendo después que los demás hayan partido. Nos quedarán las flores, las estrellas, las noches y los días y no me olvidaré del leal rincón de nuestros afectos, de nuestro bar, de nuestro café, de nuestro rincón de la fidelidad y de la limpia amistad”. Descansa en paz.

 

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