No pudo ser. El Polanens, pese a vencer su primer partido con el rival más fuerte de la Fase de Ascenso, perdió el segundo y tercer partido. La lesión de César frente al Saagunto provocó una caída de moral y desconcentración que propició el sometimiento del equipo al juego pasivo del rival. Así, con sólo uno abajo, a 40 segundos del final, dos lanzamientos tocaron palo. El domingo, y pese al grandísimo apoyo de la afición, la falta de ánimos hizo que se “regalara” la primera parte. En el segundo tiempo, aunque se remontó a base de garra y orgullo, no fue suficiente.








