DAVID P.N. | 30/01/2026.-
La gala de entrega de premios locales de la Mitja Marató Santa Pola 2026 vivió uno de sus momentos más emotivos con un reconocimiento improvisado que nadie esperaba. En plena ceremonia, la organización pidió al público “un momento” para arropar a Vicente “el SofiKo”, socio del Club Atletismo Santa Pola, que no pudo correr la media maratón este año tras sufrir un infarto tres días antes de la prueba. “Hoy está aquí”, remarcó Roque antes de invitarle a subir al escenario, desatando una ovación que convirtió el auditorio en un abrazo colectivo.

El homenaje comenzó con una confesión directa: “Vamos a improvisar porque ha sido algo que no hemos preparado… ni mis compañeros saben”. Y, con esa naturalidad que sólo tienen las cosas verdaderas, se explicó el motivo: un compañero del club había vivido “uno de esos momentos complicados que te cambian la vida”.
Roque Alemañ adelantó el final para evitar angustias: Vicente estaba allí, presente en la gala, pero su vida dio un giro “tres días antes de la media maratón”, cuando sufrió un infarto. A partir de ahí, el acto se transformó en algo más que una entrega de premios: fue una lección de comunidad.
“Ángeles” que pasaban por allí
El relato puso en valor que, en aquel instante crítico, “Dios quiso que unos ángeles pasaran por allí” y permitió que el homenaje tuviera más protagonistas. Se pidió que subiera al escenario José Manuel, “el Churro”, que fue quien dio la llamada de alerta y los agentes de la Policía Local de Santa Pola que intervinieron, según se dijo ante el público, “le salvaron literalmente la vida”. El auditorio respondió con un aplauso largo, de esos que no se aplauden: se agradecen.

La fuerza de los que estaban detrás
Pero la noche guardaba otra capa. “Ellos te dieron ese aire que te faltaba… pero la fuerza te la dieron los que estaban detrás”, y entonces llegó la llamada a subir también al grupo de amigos más cercano de Vicente, los que —según se explicó— le han acompañado día a día, los que “sufren con él” y “corren con él”.

El grupo subió con su emblema: “Llitat No Fas Res”. Entre abrazos, sonrisas tensas y emoción contenida, se pidió una foto conjunta. Y antes, una frase que remató el momento: “Fuerte aplauso de toda la sala, por favor”. El público no falló.








