Como bien dijo la pregonera y a la vez camarera de la Virgen de Loreto, Mª Cristina Bonmatí, el pregón es el pórtico de la Semana Santa, es la puerta de entrada a un mundo de oración, de sentimientos y de recuerdos. Así fue como Mª Cristina empezó la lectura de su pregón, un sentido discurso, una alocución emotiva y entrañable que provocó el aplauso de todos los asistentes que abarrotaron la Parroquia. Al mismo tiempo que la pregonera relató parte de sus vivencias, recuerdos y experiencias fruto de su sentir y fervor religioso.
Mª Cristina dejó constancia en su pregón de la importancia y el gran valor que para ella tienen estas celebraciones religiosas y realzó lo mucho que éstas habían cambiado con el devenir de los años “Recuerdo que antes se celebraba de manera muy diferente. La gente era muy respetuosa con el dolor de estas fiestas, yo diría que exageradamente respetuosa. En mi casa, por ejemplo, no se ponía música ni se hablaba en alta voz. Si se ponía la radio sólo se escuchaba música sacra. No podíamos reírnos, ni comentar cosas graciosas. Pero esta actitud no era exclusiva de mi casa, sino que se extendía a toda la sociedad. Los cines y muchos bares cerraban; en la televisión sólo se veían películas de la Pasión de Jesús y generalmente la misma todos los años. El luto y el dolor estaban presentes en todos los acontecimientos tanto familiares como públicos”.
Sin olvidar sus raíces santapoleras viajó años atrás para relatar a los cientos de asistentes, que escuchaban con detalle cada una de la palabras que la pregonera pronunciaba, la profunda transformación que había experimentado la Semana Santa en el municipio “Frente a aquellas tres imágenes, hoy tenemos 19. Frente a aquellas escasas tres o cuatro procesiones, hoy hay 9. Recuerdo que en mi niñez a la hora de sacar los pasos tenía el párroco que salir a la calle para buscar gente que los llevara. Hoy resulta emocionante ver el respeto con que los cofrades llevan sus “tronos” en la procesión sin importarles el peso, que parece que no pesa por el fervor con que lo hacen.
Aprovechando esta coyuntura, la actual pregonera de la Semana Santa, Mª Cristina Bonmatí, tuvo palabras de agradecimiento hacia la Junta Mayor de Cofradías, todos los presidentes de las cofradías y a todos sus miembros que con su trabajo silencioso han sabido dar respuesta al sentir religioso de los santapoleros y mantener viva esta ancestral tradición.
Como conocida cristiana, católica y apostólica, fundamentó su intervención en el mensaje de Jesús y en el significado de su vida, muerte y resurrección “Jesús nos enseñó el mejor principio que debe regir la convivencia humana: el Amor y la forma en que debe aplicarse y defenderse: siempre y por encima de todo. Éste es el gran mensaje de Jesús. Éste es el mensaje que le costó la vida y le llevó al suplicio y a la cruz que celebramos cada Semana Santa. ¡Qué ejemplo de amor y de coherencia! ¡Qué gran valor el de una muerte, que, estoy segura, que no fue ni buscada ni deseada por Jesús, pero tampoco eludida! ¡Qué coraje extraordinario afrontar con tanta dignidad esa muerte! ¡Qué gran lección anteponer a la muerte el valor del Amor!”. Como así, lo apuntó la pregonera, este amor que emana del mensaje de Jesús, debe impregnar cada una de las acciones que realice el ser humano en su vida diaria, en ese intento de construir una sociedad fuerte fundamentada en los valores de convivencia humana “Cristo en su sepulcro nos enseña que hay que morir para resucitar, como muchas veces hacemos en la vida diaria, como es el silencio y la falta de diálogo. Nosotros también tenemos que resucitar con él; cambiar el hombre viejo que llevamos todos dentro, el de los egoísmos, las envidias y los odios y llenarnos del hombre nuevo, el del amor y la paz con los demás”. Mª Cristina Bonmatí radiaba felicidad, tenía los ojos brillantes, mostró la templanza que la caracteriza y la serenidad hilaba su discurso. En el transcurso de este acto, la garganta le jugó una mala pasada, un repentino ataque de tos, que solventó con elegancia y gracias a un caramelo que le ofrecieron.
Ante la atenta mirada de los santapoleros allí presentes, resaltó el significado de cada uno de los episodios bíblicos que acontecen en estas fechas tales como el Domingo de Ramos donde se escenifica la entrada de Jesús en Jerusalén proclamado por todos con palmas y ramas de olivo, el Martes Santo, día en el que Jesús va por la calle de la amargura con la cruz a cuestas y sale a su encuentro la Verónica para secarle el sudor que destila su cara del peso que lleva a su espalda por esta cruz, el Vía-Crucis donde poder meditar y rezar los sufrimientos de Jesús camino del Calvario, Miércoles Santo con la Cruz del Mar en recuerdo de todos los trabajadores que murieron en el mar, luchando por el pan de sus familias, el Jueves Santo comienza el Triduo Pascual, la Noche de Eucaristía, el Día del amor fraterno, el día de Cáritas, el Viernes Santo, día del recogimiento y de la oración, las distintas imágenes que impregnan la Semana Santa santapolera o la Resurrección.
Con la oración “Te adoramos, ¡oh Cristo! y te glorificamos porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo” Mª Cristina Bonmatí, puso final a este intenso recorrido donde el fervor religioso motivó cada una de las palabras enunciadas por la pregonera, que entregada a su gente, fue despedida con cariño entre sonoros aplausos.








