La presidenta de la Asociación, María Asunción Pérez Martínez, hizo entrega de placas conmemorativas a los familiares de los festeros homenajeados
DAVID POVEDA | 28/08/2026.-
El Castillo-Fortaleza volvió a abrir sus puertas en el preámbulo de las Fiestas Patronales para acoger una de las celebraciones más solemnes y sentidas del calendario festero, la Misa en memoria dels festers difunts.
Año tras año, la familia de los Moros y Cristianos de Santa Pola se reúne ante la Virgen de Loreto para recordar a quienes formaron parte de la fiesta y ya no están físicamente, pero siguen presentes en la memoria de sus comparsas, filadas, amistades y familias.
En esta ocasión, la Asociación Festero Cultural de Moros y Cristianos rindió homenaje póstumo a cuatro festeros muy queridos: José López Fuentes, José Ramón Pastor Fructuoso, Batiste Martínez Medina y Rafael Antonio Bonmatí Ferrández.
La celebración combinó oración, flores, ofrendas, música coral, recuerdos personales y la entrega de placas conmemorativas a sus familiares.
Flores a los pies del altar
La ceremonia comenzó con una ofrenda de flores a cargo de la Comparsa Beduinos.
Los cargos y filadas depositaron las flores a los pies del altar como gesto de gratitud, recuerdo y oración por los festeros difuntos. Participaron los Sultanes Infantiles, las filadas Indras, Nomadies, Medina Azahara, Najinas, Sephardies, Sherezade, Zahies y los Sultanes de la comparsa.
El gesto floral abrió una misa marcada por el recogimiento y por el deseo de mantener viva la memoria de quienes ayudaron a construir, vivir y transmitir la Festa.
Ofrendas con sabor marinero
El ofertorio incorporó elementos profundamente vinculados a la identidad de Santa Pola.
Junto al pan y el vino, signo de entrega y de fe, se presentaron un pequeño barco, un cuévano con peces y el escapulario de la Virgen del Carmen, protectora de quienes trabajan en la mar.
Estas ofrendas recordaron el esfuerzo de las familias marineras, la faena diaria, la pesca y la devoción que forma parte de la historia espiritual y laboral del municipio.
El barco simbolizó el trabajo y la entrega en la mar. El cuévano con peces representó el fruto de la captura de los marineros. Y el escapulario de la Virgen del Carmen elevó una petición de protección para quienes viven y trabajan junto al mar.

Pepe el Caragol, alegría, generosidad y voz festera
El primer homenaje póstumo estuvo dedicado a José López Fuentes, conocido cariñosamente como “Pepe el Caragol, el de Batiste”.
La semblanza lo recordó como un hombre de sonrisa constante, buen humor y temple, tanto en su vida cotidiana como al frente del restaurante Batiste, que regentó durante años con el apoyo de su mujer Angelita y de sus hijos.
Pepe fue festero, componente de la comparsa Els Llaganyosos desde los primeros años de su fundación, cantante innato, miembro desde su creación de la Coral Levantina Santapolera, hoy Coral Levantina Antonio Espinosa, socio benefactor del Santa Pola Club de Fútbol y devoto de la Virgen de Loreto.
Junto a Angelita, de la filà Herenies, ostentó en 1993 el cargo de Gran Llaganyos y Gran Llaganyosa, representando con orgullo a la comparsa en los actos a los que asistieron.
Su voz también quedó vinculada a la memoria musical del pueblo, con colaboraciones en el Himne al Santa Pola Club de Fútbol y el Himne dels Pescadors.
Quienes lo conocieron lo recordaron como una buena persona, amable, servicial, generoso, amigo de sus amigos y siempre dispuesto a apoyar cualquier iniciativa que se le propusiera.
Chefo, una vida de Festa en familia
El segundo recuerdo fue para José Ramón Pastor Fructuoso, conocido cariñosamente como “Chefo”, el fill de Vicentet el Carpinter.
Miembro de la filà Altonyinats de la comparsa Els Llaganyosos, Chefo fue recordado a través de la mirada de sus hijas, que evocaron cómo aprendieron desde pequeñas a sentir y vivir las fiestas junto a sus padres.
Para ellas, la Festa no eran solo los actos oficiales. También eran la espera, los preparativos, las chilabas, las reuniones, los detalles cuidados y la ilusión compartida en torno a la Virgen de Loreto.
Chefo sabía disfrutar la fiesta con su filà, con alegría y buen ambiente. Su recordado trenet, decorado con palmeras y cargado de bebida en cubetas de hielo, se convirtió en símbolo de su forma de vivir la celebración: rodeado de amigos, con humor y con espíritu festero.
Este año, sus familiares vivirán unas fiestas diferentes. No podrán buscarlo entre la gente ni compartir con él los actos, pero su presencia seguirá en cada sonido, en cada olor a pólvora, en cada desfile, en cada redoble de tambores y en cada noche de barraca.
Batiste el Mestre, fester del poble
El homenaje continuó con Batiste Martínez Medina, conocido como “el Mestre”.
Maestro y festero, Batiste fue recordado como una persona que dejó huella tanto entre sus compañeros y alumnos como entre sus amigos de la Festa.
Formó parte de la filà Moros Vells de la extinguida comparsa Bereberes desde su fundación en 1986 hasta 2015, junto a su mujer Pepa Gandolfo, integrante de la filà Yemeníes.
Durante casi treinta años vivió las fiestas desde la lealtad, la responsabilidad y la amistad. Nunca cambió de filada ni de comparsa, aunque en más de una ocasión le tentaron. Su compromiso con los Bereberes y con sus amigos siempre pesó más.
Cuando dejó de desfilar, continuó colaborando con la junta de la comparsa en todo aquello que se le encomendaba.
Su participación en la Festa, junto a Pepa, sembró una semilla que sus hijas Sole y María han recogido y transmitido a sus descendientes, manteniendo viva la presencia familiar tanto en los desfiles de Moros y Cristianos como en los actos en honor a la Virgen de Loreto.
La frase que acompañó su recuerdo resumió el sentido profundo de la amistad festera: “La Festa és sempre la Festa, però la festa sense amics no és festa, és un passeig solitari”.
Rafa Carteta, la cámara de la memoria santapolera
El cuarto homenaje fue para Rafael Antonio Bonmatí Ferrández, conocido por muchos como “Rafa Carteta” y por otros como “Rafael, el señor que hace fotos”.
Su figura fue recordada desde varias dimensiones: la festera, la familiar y la de la amistad.
Rafa fue santapolero, festero, político, pregonero, cronista gráfico y cuarto presidente de la Asociación de Moros y Cristianos. También fue una persona honrada, responsable, minuciosa y profundamente amiga de sus amigos.
Inició su camino festero en la comparsa Tuaregs. Tras su desaparición, se integró en los Bereberes y llegó a ostentar el cargo de Gran Tariq junto a su esposa María Luisa. Desde 1988 formó parte de la filà Al-Tair de la Comparsa Beduinos.
Pero si algo hizo reconocible a Rafa fue su cámara. Recorrió calles, barrios, actos, fiestas y rincones de Santa Pola captando instantes que hoy forman parte del patrimonio sentimental del municipio. Miles de fotografías, grabaciones y documentos dan testimonio de una labor que fue mucho más allá de una afición.
Su familia custodiará ese legado como parte de la memoria colectiva de Santa Pola.
Un amigo en mayúsculas
La despedida a Rafa tuvo también un tono íntimo.
Se recordó su amistad desde la adolescencia, los años del colegio, las primeras pandillas, los guateques, los amores juveniles, los matrimonios, las responsabilidades y los caminos que, aunque a veces se distancian, conservan siempre un saludo, una mirada y una memoria compartida.
También se evocó su incorporación como costalero del Cristo Yacente, un vínculo que renovó amistades, confidencias y complicidades.
Quienes lo despidieron no quisieron decirle adiós, sino “hasta siempre”. Porque Rafa, como Pepe, Chefo y Batiste, seguirá vivo en los recuerdos de quienes compartieron con él la fiesta, la amistad, la vida y el pueblo.
Placas para las familias
Tras los homenajes, la presidenta de la Asociación Festero Cultural de Moros y Cristianos, María Asunción Pérez Martínez, hizo entrega de placas conmemorativas a los familiares de los cuatro festeros recordados.
Subieron al altar los familiares de José López Fuentes, José Ramón Pastor Fructuoso, Batiste Martínez Medina y Rafael Antonio Bonmatí Ferrández, en un momento de gratitud compartida por toda la familia festera.
La entrega de placas cerró la parte más emotiva de la celebración, antes de la foto de familia y la despedida.
No muere a quien se recuerda
La misa concluyó con un mensaje de agradecimiento a todos los asistentes y una invitación a seguir participando en las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de Loreto.
El recuerdo de los festers difunts dejó una idea sencilla y profunda, no muere quien permanece en la memoria de su pueblo.
Pepe, Chefo, Batiste y Rafa formaron parte de comparsas, filás, músicas, desfiles, tradiciones, amistades y familias. Cada uno a su manera ayudó a construir esa red invisible que sostiene la Festa año tras año.
Por eso, el Castillo no fue solo escenario de una misa. Fue también un lugar de memoria, gratitud y pertenencia.
Santa Pola volvió a recordar que las fiestas no se explican únicamente por sus actos, sus trajes o su música, sino por las personas que las vivieron, las cuidaron y las transmitieron.








