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‘Al principio todo era mar sin luz’ sumerge el Museo del Mar en los mitos del Mediterráneo

 
Martes 20 de octubre de 2026 0 comentarios
 

‘Al principio todo era mar sin luz’ sumerge el Museo del Mar en los mitos del Mediterráneo

La muestra ‘Al principio todo era mar sin luz’ se inaugurará el sábado 24 de octubre, a las 19:00 horas, y podrá visitarse hasta el 10 de enero de 2027

DAVID POVEDA | 19/10/2026.-

Antes del puerto, de las redes, de las barcas y de quienes aprendieron a vivir mirando hacia él, estaba el mar.

Ese punto de partida inspira ‘Al principio todo era mar sin luz’, la nueva exposición de la artista ilicitana Susana Guerrero, concebida específicamente para el Museo del Mar de Santa Pola y que abrirá sus puertas el próximo sábado 24 de octubre, a las 19:00 horas, en el Castillo-Fortaleza.

La muestra, comisariada por Rafael Serrano Bonilla y Remedios Navarro Mondéjar, podrá visitarse hasta el 10 de enero de 2027 y propone mucho más que una aproximación artística al Mediterráneo. El mar aparece como origen, materia, memoria, espacio de transformación y vínculo con lo femenino sagrado.

Del mar a la Madre

Una de las claves conceptuales del proyecto se encuentra en la relación entre mar, Mare y María.

A partir de sus resonancias lingüísticas, culturales y antropológicas, Susana Guerrero construye un recorrido por distintas maneras de representar un principio creador asociado históricamente al agua, la fecundidad y la regeneración.

La antigua imagen de la Diosa Madre y su posterior transformación dentro de la tradición cristiana en la figura de la Virgen María se entrecruzan con creencias y relatos populares del Mediterráneo.

Entre ellos aparece la Mare dels Peixos, integrando en la muestra un imaginario en el que naturaleza, espiritualidad, cuerpo femenino y mar forman parte de un mismo territorio simbólico.

Una exposición pensada para Santa Pola

‘Al principio todo era mar sin luz’ no es una exposición simplemente trasladada hasta el Museo del Mar.

El proyecto ha sido creado expresamente para este espacio y para su relación con Santa Pola.

La artista incorpora materiales profundamente ligados al paisaje y a las formas de vida mediterráneas: sal, redes de pesca, cerámica, fibras vegetales y aguas marinas.

No funcionan únicamente como materias con las que construir una obra. Cada una contiene también una memoria.

La red remite al oficio y a quienes durante generaciones aprendieron a confeccionarla y repararla. La sal conduce hacia las salinas y hacia el paisaje. La cerámica conecta con culturas y sociedades que han habitado estas costas. Y el agua actúa como origen y transformación permanente.

Un homenaje a quienes han vivido del mar

La exposición contiene así un reconocimiento a los oficios, conocimientos y formas de vida históricamente vinculados al Mediterráneo.

El mar aparece como paisaje, pero también como sustento, trabajo y herencia colectiva.

Especial presencia adquiere la memoria de las mujeres rederas, cuyos conocimientos tradicionales se incorporarán además a una de las actividades prácticas asociadas a la muestra.

Guerrero utiliza ese patrimonio material e inmaterial para construir un universo en el que el pasado no se muestra como algo inmóvil, sino como una realidad que continúa transformándose y adquiriendo nuevos significados.

Objetos entre el arte y el ritual

La exposición reunirá esculturas, instalaciones, dibujos y obras textiles.

Las piezas se presentan dentro de un lenguaje artístico en el que algunas funcionan casi como talismanes, vestigios rituales u objetos de poder.

El visitante se encontrará así ante formas que remiten simultáneamente a lo ancestral y a lo contemporáneo.

La propuesta invita a plantearse dónde termina el objeto cotidiano y comienza el símbolo, cómo se transforma un material del territorio cuando entra en una obra artística y qué parte de nuestras propias historias permanece depositada en él.

‘Labranza de sal y mar’

La exposición irá acompañada por un programa de actividades.

Una de las propuestas será el taller con visita guiada ‘Labranza de sal y mar’.

La experiencia comenzará con un recorrido comentado por la muestra y continuará con una parte práctica inspirada en dos elementos estrechamente ligados a Santa Pola: las salinas de Bras del Port y el trabajo tradicional de las mujeres rederas.

Utilizando materiales como la sal y las redes, los participantes crearán un pequeño objeto de poder o amuleto.

La pieza servirá como forma de condensar paisaje, experiencia personal y memoria colectiva.

Conocer cómo nació la exposición

También está prevista la conferencia ‘Proceso creativo del proyecto Al principio todo era mar sin luz’.

Susana Guerrero y los comisarios explicarán el proceso que ha conducido a la exposición, desde la investigación previa y sus principales referencias conceptuales hasta la elección de los materiales y la formalización definitiva de las piezas.

La actividad permitirá así conocer aquello que habitualmente permanece fuera de la sala: cómo se construye una exposición desde su primera idea hasta convertirse en un espacio físico que puede recorrer el visitante.

Visitas mensuales con la artista y los comisarios

El programa de mediación incluirá además visitas guiadas mensuales con participación de Susana Guerrero y los responsables del comisariado.

El objetivo es favorecer un diálogo directo con el público y ofrecer herramientas para aproximarse a un proyecto con múltiples niveles de lectura.

La muestra puede contemplarse desde el arte contemporáneo, pero también desde la antropología, la tradición marinera, el paisaje, la espiritualidad, la memoria de los oficios o el patrimonio mediterráneo.

De Santa Pola a Madrid

El proyecto nace estrechamente vinculado al Museo del Mar, aunque tendrá continuidad después de su paso por Santa Pola.

Está prevista su posterior itinerancia a la galería Garage Bonilla, en Madrid.

Será entonces cuando una exposición construida a partir del paisaje, los materiales y las memorias de este territorio continúe su recorrido fuera del municipio.

Antes, permanecerá durante más de dos meses en un lugar especialmente coherente con su discurso, un Museo del Mar situado en una población cuya identidad difícilmente puede entenderse sin mirar hacia el Mediterráneo.

Cuando el mar es algo más que agua

‘Al principio todo era mar sin luz’ plantea precisamente esa otra manera de mirar.

El Mediterráneo deja de funcionar únicamente como el paisaje que rodea Santa Pola para convertirse en origen, útero, trabajo, creencia, cultura y memoria.

Susana Guerrero reúne esos significados utilizando materiales que pertenecen al territorio y devolviéndolos transformados en objetos artísticos.

La exposición invita así a recorrer el mar sin necesidad de salir del Castillo-Fortaleza.

Pero no el mar que vemos cada día.

Sino aquel que permanece en los mitos, las palabras, los oficios y la memoria de quienes llevan generaciones viviendo junto a él.

 

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