A sus 51 años Jerónimo Sempere pensó que nunca más volvería a embarcarse en un pesquero. Pero, forzado por la situación económica, ha decidido, junto a un socio, comprar una pequeña “busa” o barco de artes menores y regresar a la mar, el oficio que aprendió con su padre cuando tenía 15 años. “He estado siete años trabajando en el sector de la construcción, conduciendo un camión gancho, ya llevaba cuatro meses parado y, al ver el panorama, decidí que había que echar para alante como fuera”, indica. Su amigo y él invirtieron 30.000 euros cada uno en comprar el “Nueva Ana Belén”. Hace un mes y medio que están pescando y aunque es un trabajo duro y sacrificado ya que van a las 3 de la mañana a calar las redes y terminan ya avanzada la tarde cuando han vendido el pescado en la lonja, de momento no les va mal. “Nos conformamos con poder hacer frente a los pagos, como la Seguridad Social o las letras del barco y llevarnos un pequeño sueldo, aunque el pescado se paga muy mal, hay días que solo sacamos 100 euros para los dos”, indica.
Igual que Jerónimo, cada vez más desempleados de nuestra localidad vuelven al sector económico tradicional de Santa Pola, la pesca, como alternativa a otros como el de la construcción o el naval.
La mayoría se decanta por los barcos de artes menores ya que “la inversión que hay que hacer es mucho menor, frente al millón de euros que puede costar un arrastrero el precio de una “busa” ronda los 100.000 euros y, además, es un negocio que puede llevar perfectamente una familia”, comenta el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, Ángel Luchoro. Cabe recordar que por primera vez hay en Santa Pola una mujer pescadora, Isabel Marín, quien decidió embarcarse en la “busa” con su marido para sacar la barca adelante.
Así, ahora mismo solo quedan en el puerto pesquero de Santa Pola 39 arrastreros y hay más barcos de artes menores que nunca, un total de 48. Cabe destacar que en el último año se han incorporado a la flota de “busas” santapoleras un total de diez embarcaciones.
Otra de las “busas” que se ha incorporado en el último año es “El Ruchi”, de Antonio Castelló quien, a sus 32 años, lleva 16 saliendo a pescar. “Hay mucha gente que estaba en la construcción o trabajando en el astillero y ahora ha vuelto a la pesca, yo decidí pedir un préstamo y meterme en este berengenal a ver si puedo ganar algo más que como marinero”, comenta. Antonio Castelló tiene un hijo de 3 años y asegura que no le gustaría que él tuviera su mismo oficio, pero “mi padre también decía eso de mí”, comenta.
Parada biológica para arrastreros y “busas”
Como es ya tradicional, la flota pesquera santapolera realizará una parada biológica subvencionada por la Conselleria de Agricultura y Pesca con el objetivo de que se regeneren los caladeros.
Los barcos de arrastre, que otros años habían parado dos meses, en este 2012 realizarán el paro biológico solo durante un mes, en septiembre. Armadores y marineros disfrutarán de un mes de vacaciones forzosas y cobrarán, aunque no trabajen, de la Administración. Otros años, ya que las ayudas suelen llegar tarde, el Ayuntamiento de Santa Pola ha adelantado el dinero para el paro biológico.
Pero la principal novedad de este año es que los barcos de artes menores, las “busas”, también tendrán un mes de paro biológico, será en octubre. Era una antigua reivindicación de los pescadores que se va a realizar por primera vez en este 2012. “Estamos contentos de que vamos a tener el paro biológico, los marineros creo que cobrarán pronto, el problema que tenemos los autónomos es que no sabemos cuándo cobraremos”, indica un pescador.







