Carla fue coronada Reina de la Tercera Edad en un acto cargado de emoción y significado. Asegura que se siente orgullosa de haber roto barreras y espera que su ejemplo inspire a otras personas a vivir con libertad y autenticidad
DAVID P.N. | 29/8/2025
Carla Martínez García vivió su coronación como Reina de la Tercera Edad de Santa Pola con una emoción desbordante. Asegura que fue un momento muy especial, lleno de alegría y orgullo, especialmente al sentir el cariño de sus amigas, compañeras y familiares. Recuerda con entusiasmo los aplausos del público y confiesa que por primera vez ha sido “una reina como ella quería”.
Al ser preguntada si esperaba ser la elegida, respondió con sinceridad que no mucho, ya que sentía que la suerte no solía estar de su lado. Sin embargo, explica que al quedar la última en elegir, el abanico que tomó le dio la sorpresa: fue coronada Reina, en un momento que describe como inolvidable.
Uno de sus primeros pensamientos fue para su madre y su familia, recordando que otras mujeres de su entorno ya habían ostentado ese mismo título en el pasado. Menciona a su madre, su tía y también a su prima, quien este año fue la encargada de imponerle la banda, cerrando así un círculo emocional cargado de significado.
Carla quiere agradecer de manera especial a la alcaldesa Loreto Serrano y a toda la corporación municipal el apoyo recibido. Destaca que se sintió muy respaldada en todo momento, y afirma que para ella, representar a su pueblo como una mujer trans es motivo de inmenso orgullo. Reconoce con emoción que su elección supone romper una barrera importante, y que espera haber abierto un camino para otras mujeres que vengan detrás.
Sobre el impacto de su coronación, señala que espera que el hecho de ver a una mujer trans como Reina en un pueblo marinero como Santa Pola sirva de inspiración para muchas otras personas. Reivindica la importancia de visibilizar diferentes identidades en espacios tradicionales, y expresa su deseo de que más mujeres trans se animen a participar, sintiéndose libres de ser quienes son.
Al referirse a quienes todavía sienten miedo o dudas sobre vivir su identidad con libertad, Carla es clara: animo a todo el mundo a no echarse atrás, a luchar por su vida y por lo que son, con determinación y sin esconderse.
A lo largo de estas semanas, asegura haber sentido el cariño sincero del pueblo. Se muestra muy agradecida por el apoyo recibido y por cómo Santa Pola ha mostrado que la quiere y la valora. También habla del respaldo de su entorno más cercano. Sus amistades —muchas de ellas del colectivo LGTBI— la han acompañado en todo momento, y su familia siempre la ha aceptado tal como es. “Me he buscado lo que yo quería, y lo he conseguido”, resumió con orgullo.
Para Carla, Santa Pola y sus fiestas significan muchísimo. Afirma haber participado desde muy pequeña en todas las celebraciones, y dice sentirse querida por su pueblo. Ha estado en diversas comparsas, especialmente en aquellas de ambiente más alegre y divertido, como la de hawaianas. También ha representado personajes infantiles en la cabalgata navideña, disfrazándose de princesas y figuras de Disney para hacer felices a los niños.
A la pregunta sobre si guarda recuerdos especiales de su infancia festera, explica que son tantos que ya no los puede enumerar. Lo que sí destaca es que ha disfrutado mucho de cada momento, y que incluso ha confeccionado ella misma sus trajes, lo que le da aún más mérito a su participación.
Como Reina de la Tercera Edad, confiesa que espera con especial emoción el desfile multicolor del día 6, uno de sus favoritos. También menciona con ilusión el desfile de moros, donde participan muchas de sus amigas, y dice que piensa estar presente en todos los actos posibles.
Al hablar sobre lo que le gustaría transmitir a las nuevas generaciones, Carla es contundente: les animó a salir adelante, sin miedo ni vergüenza, a ser quienes realmente son. Afirmó que tanto niños como mayores deben vivir con libertad, y que si alguien se siente mujer, como ha sido su caso desde siempre, debe seguir su camino con la cabeza bien alta.
Subraya además que su mensaje es para todos los jóvenes del pueblo, no sólo para las mujeres trans. Reivindica la importancia de salir del armario, de dejar los temores atrás y vivir con autenticidad. “Yo nací como soy”, declara, agradeciendo el apoyo que siempre recibió de sus padres, incluso viniendo de una familia marinera tradicional.
También afirma que a lo largo de su vida no ha encontrado grandes barreras. Más bien al contrario: reconoce haber tenido un pasado bueno, y ahora celebra su presente como una etapa maravillosa. “Esto es una maravilla y un orgullo muy bueno”, afirmó sobre su reinado.
Define este momento con una palabra clara: alegría. Una alegría profunda por vivir las fiestas desde un lugar tan significativo, por sentir el cariño de su pueblo y por haber cumplido un sueño de toda la vida.
Para cerrar, deja un mensaje a Santa Pola: que se diviertan, que se suelten la melena, que salgan a bailar, a vestirse y a disfrutar. “Que hagan como yo”, dijo entre risas, reafirmando su apuesta por la alegría y la libertad.
Cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordada, responde sin dudar: igual que ahora. Con cariño, respeto y como alguien que abrió puertas desde el corazón.
Así, con paso firme y una sonrisa valiente, Carla ha dejado su huella en la historia festera de Santa Pola. Una Reina que, más allá de su banda, representa una conquista social, una historia de autenticidad y un canto a la alegría de vivir.







