El propio sacerdote aseguró que continuará regresando a Santa Pola, donde mantiene profundas raíces familiares y una casa a la que volver
DAVID POVEDA | 16/09/2026.-
Santa Pola quiso reconocer la trayectoria de Lucas Galvañ, quien después de diez años de labor pastoral en el municipio inicia ahora una nueva etapa en una parroquia de San Vicente del Raspeig.
Representantes municipales, miembros de la comunidad parroquial, colectivos religiosos y numerosos vecinos participaron en un acto cargado de afecto hacia un sacerdote que durante una década no se limitó a desempeñar su labor dentro de la iglesia, sino que se integró en buena parte de la vida social, festera y tradicional del municipio.

Diez años formando parte de Santa Pola
La concejala de Fiestas, Nely Baile, fue la encargada de resumir el significado de estos años.
Recordó que Lucas Galvañ ha formado parte “de la vida de nuestro pueblo, de nuestras celebraciones, de nuestras fiestas y de nuestras tradiciones”, poniendo especialmente el acento en la cercanía con la que ha desarrollado su labor.
Su relación con Santa Pola, además, comenzó mucho antes de su llegada como párroco.
Durante el acto se recordó que su madre era de Santa Pola, mientras que su padre procedía de Crevillent, y que la familia ha mantenido siempre fuertes vínculos con el municipio. Esos diez años como sacerdote han sido, por tanto, también una vuelta a unas raíces familiares que ya formaban parte de su historia personal.
“Aquí dejas personas que te aprecian y un pueblo que te recordará con cariño”, expresó Nely Baile antes de desearle lo mejor en su nueva etapa.

Más que un párroco
Las intervenciones fueron dibujando un retrato muy parecido de Lucas Galvañ, el de un sacerdote cercano, accesible y muy presente en el día a día.
También hubo espacio para recordar su carácter, su particular sentido del humor y la forma en la que se relacionaba con quienes se acercaban a él.
Presente en los buenos y en los malos momentos
La alcaldesa de Santa Pola, Loreto Serrano, explicó que el objetivo del encuentro era hacer visible algo que muchas veces cuesta expresar, el agradecimiento y el cariño hacia una persona mientras todavía se puede compartir con ella.
Serrano recordó que durante estos diez años Lucas Galvañ ha estado presente “en los buenos y en los malos momentos de la gente”, acompañando a numerosos santapoleros cuando las circunstancias lo requerían.
Destacó igualmente su pasión por la Virgen de Loreto y su capacidad para comprender desde el principio la forma de ser y de vivir de Santa Pola. “Él también es un poco santapolero”, resumió la alcaldesa.

Un sacerdote también presente en la calle
Una de las cuestiones más repetidas durante el homenaje fue precisamente su implicación más allá de los actos estrictamente religiosos.
Lucas Galvañ ha participado en celebraciones institucionales, culturales y festeras y ha entendido su presencia en la parroquia como parte de una comunidad mucho más amplia.
La alcaldesa recordó incluso su participación en el Desfile Multicolor del día 6, bromeando con la obligación de que continúe regresando para bailar aunque su destino pastoral esté ahora fuera del municipio.
Fue una anécdota que resumió bien el ambiente del acto: familiaridad, humor y la confianza acumulada durante una década.
“Me llevo estos diez años en el corazón”
Cuando llegó su turno, Lucas Galvañ habló desde la emoción.
El acto ha reflejado numerosos recuerdos personales, referencias familiares y momentos compartidos durante estos años. Pero, sobre todo, dejó claro que su marcha pastoral no significa romper su relación con Santa Pola.
“Yo siempre llevaré estos diez años en el corazón”, expresó al agradecer las muestras de afecto recibidas.
El sacerdote explicó que seguirá viniendo siempre que pueda porque sus vínculos con el municipio preceden incluso a su etapa como párroco. Aquí mantiene familia, recuerdos y una vivienda a la que regresar.
Diez años que, confesó, han pasado para él casi “de ayer para hoy”.
Recuerdos también para quienes ya no están
Entre los momentos más íntimos de su intervención, Lucas tuvo palabras para muchas de las personas que ha conocido y acompañado durante su estancia en Santa Pola.
Recordó a quienes atravesaron momentos difíciles, a quienes enfermaban, a quienes tuvo que despedir y a quienes ya no están.
Su intervención puso así sobre la mesa una parte menos visible del trabajo pastoral, acompañar bodas y celebraciones, pero también enfermedades, pérdidas y momentos de dolor.
Son precisamente esas experiencias las que explican buena parte de los vínculos personales creados durante una década.
Una relación especial con la Virgen de Loreto
Entre los vínculos que permanecerán está el de Lucas Galvañ con la Virgen de Loreto.
Durante su intervención recordó la devoción transmitida por su madre y habló de una relación emocional que ha reforzado todavía más su conexión con Santa Pola.
No resulta extraño, por tanto, que muchas de las personas que participaron en el acto hicieran referencia precisamente a su presencia en las fiestas patronales, las celebraciones religiosas y los actos en honor a la patrona.
“Aquí tienes tu pueblo, aquí tienes tu casa”
El acto terminó prácticamente como había empezado, intentando evitar la palabra despedida. Loreto Serrano quiso dejarle claro que el cambio de parroquia no supone cerrar las puertas de Santa Pola. “Aquí tienes tu pueblo, tienes tu casa”, fue el mensaje que acompañó la entrega de un recuerdo para que Lucas pudiera llevárselo a su nuevo destino.
Lucas Galvañ comienza ahora otra etapa en San Vicente del Raspeig, pero deja detrás diez años de celebraciones, encuentros, conversaciones, bautizos, bodas, despedidas, fiestas y muchas pequeñas historias personales imposibles de recoger en un solo acto.
Santa Pola no le dijo adiós. Le dijo hasta pronto. No quiso que fuera una despedida. Y quizá por eso terminó convirtiéndose en algo más cercano, un abrazo colectivo.








